Una auténtica familia

Virginia es abogada y madre de tres hijos. Es cooperadora del Opus Dei y escribe desde Hong Kong sobre las enseñanzas e intercesión de san Josemaría y la enfermedad de su hijo, que le hizo vivir meses de muchísima angustia e incertidumbre. Cuando le dieron la noticia, el médico le habló de una situación “nefasta”.

10 de septiembre de 2010

Mi hijo Guillermo tiene agenesia total de cuerpo calloso. El diagnóstico fue durante el embarazo, y estuvo acompañado de varios agravantes que me hicieron vivir meses de muchísima angustia e incertidumbre.

En aquel momento, cuando me dieron la noticia el médico me habló de una situación “nefasta”. Cuando te pasan cosas como las que me pasaron a mí, de repente te acuerdas de mensajes que has oído en las charlas de doctrina católica, en los retiros espirituales a los que acudo un día al mes. Yo siempre había oído hablar de cómo san Josemaría vivía la filiación divina: “Dios es tu Padre”, “mi Padre”. Mientras el médico trataba de explicarme la situación, lo primero que se me vino a la cabeza fue precisamente eso: “¡Si Dios es mi padre!, no puede dejarme ahora. Me está mandando esto porque algo tiene pensado para mí”.

Virginia con su hijo Guillermo, que ha tenido que pasar por dos neurocirugías

Virginia con su hijo Guillermo, que ha tenido que pasar por dos neurocirugías

Comenzó todo en la semana 16 de mi complicado embarazo gemelar. Los bebés -de un día para otro- sufrieron el síndrome de transfusión feto fetal. Algo que puede ocurrir en los embarazos gemelares monocoriales y que, en definitiva, consiste en que uno de los niños le quita al otro el líquido amniótico. En mi caso era tan grave que había que realizar una cirugía intrauterina o perdía a los dos.

Una situación delicada
A raíz de aquella delicada situación tuve que mantener reposo absoluto y además un exhaustivo control médico para sacar a los dos adelante. Fue entonces cuando se empezó a detectar que el cerebro de Guille no se formaba correctamente. Tenía un quiste de grandes dimensiones -cuando nació media 5 cm. x 6cm-, ventriculomegalia por la presión que ejercía el quiste, agenesia total de cuerpo calloso y, por último, displasia cortical. Se me habló de la probabilidad de tener a un niño sordo, ciego, retrasado, incapaz de andar, de hablar, con rasgos faciales raros y podría seguir…

¡Tantas veces me habían hablado de la Cruz! Cuando llega un momento como este entiendes que puedes quererla, abrazarla. Cuando pensaba cómo iba a ser mi hijo, lo mal que lo iba a pasar, entendí que ésta era mi Cruz, la que me había tocado a mí. Pedí mucha ayuda a Dios a través de San Josemaría: “Que pueda cogerla”. Quería ofrecer ese sufrimiento a Dios, pues comprendí que era el momento de poner en práctica lo que había oído durante tantos años…

Virginia con sus tres hijos

Virginia con sus tres hijos

Después de 18 meses
Mi hijo Guille a pesar de tener todas esas cosas y, además, nacer prematuramente es ahora -con 18 meses- un niño completamente normal. Ve, oye, anda, habla, juega, ríe, y es físicamente adorable. Cierto que ha tenido que pasar por dos neurocirugías, y que hemos pasado malos ratos (¡quien no los pasa con cualquier hijo!) y que desde que nació trabajamos mucho con él con estimulación de todo tipo, pero no me cabe la menor duda de que es un niño absolutamente feliz, inmensamente querido y que además nos llena a toda la familia de orgullo.

Yo nunca he pedido nada al Opus Dei, y sin embargo siempre he recibido un apoyo enorme: la cercanía y el cariño de una auténtica familia. En los momentos más difíciles que he vivido, especialmente en la situación grave de salud de mi hijo Guille, me consolaba saber que contaba con la oración y, sobre todo, la Santa Misa de ese día de toda la Obra. Siempre agradeceré esta generosidad del Opus Dei: sin pertenecer a la Obra, contaba con la oración de personas en el mundo entero.

Virginia con su marido y sus tres hijos

Virginia con su marido y sus tres hijos

Cooperadora del Opus Dei
Soy cooperadora del Opus Dei, que es como ser una íntima amiga de la Obra. Como buena amiga, recibo muchas cosas positivas de ella y en agradecimiento intento dar yo algo a cambio.
En el fondo, lo único que -como buenos amigos- te piden a cambio, es que luches por tu propia mejora personal, por tu santidad, y que les ayudes, en la medida de tus posibilidades, en la labor de recristianizar el mundo. Qué menos puede uno hacer, ¿no?

Conocí el Opus Dei cuando me preparé para mi confirmación en un centro de la Obra en Madrid. A partir de ahí, seguí acudiendo a los medios de formación que imparte esta institución de la Iglesia. Para mí el Opus Dei supone una manera de mantenerme en forma espiritualmente. Igual que uno va al gimnasio para cuidar el cuerpo, las clases de doctrina católica y otros medios de formación como los retiros mensuales, me ayudan a mantener en forma el alma.

Una auténtica familia
La gente del Opus Dei de distintos lugares del mundo -ahora concretamente de Hong Kong donde vivo con mi marido e hijos-, me ayudan a cultivar mi fe con el objetivo de intentar ser cada día mejor persona. El Opus Dei me ha ayudado especialmente en los momentos difíciles en los que costaba ver el sentido sobrenatural de las cruces que han ido apareciendo a lo largo de la vida y a crecer ante los obstáculos en lugar de venirme abajo.

Con esta formación puedo transmitir estos valores a nuestros hijos, al igual que lo hicieron y lo hacen mis padres con nosotros sirviéndose también del ejemplo de sus vidas.

Es en sitios como en China, donde impresiona ver cómo van creciendo los bautizados, las primeras comuniones, las vocaciones, etc. Gracias al apostolado de mucha gente, sacerdotes y seglares, tanto de la Obra como de otras organizaciones, que dedican su vida en cuerpo y alma a difundir el catolicismo. Y es cuando uno también se da cuenta de su propia responsabilidad como cristiano de contribuir con su grano de arena como sea. Como decía el fundador del Opus Dei en el punto número 1 de ‘Camino’ que a mí siempre me ha gustado «Que tu vida no sea estéril, sé útil, deja poso». ¡En ello estamos!

de www.es.josemariaescriva.info

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