dar a conocer a Dios a alguien del sexo opuesto

Puede un numerario/ agregado, tener amigas mientras eso no afecte a su vocación? Cuando un hombre casado se trata con personas del sexo opuesto no se piensa (a menos que de razones para hacerlo) que está engañando a su esposa, pero de alguien que tiene vocación al celibato apostólico que se ve hablando con una persona del otro sexo en seguida se piensa que se esta tentando, que va a dejar su vocación, ¿acaso alguien no puede estar felizmente casado con Dios y conservar amistades? No quiero que me interprete mal, entiendo que hay que cuidar la vocación y no estar en la línea límite entre la tentación y el acto que te aleje de aquello que te hace feliz, pero si a uno no le hace mal esa relación ¿por qué terminar con ella?.Hace unos días, en un círculo me dijeron que en el Opus Dei no se le puede hablar de Dios a una persona del sexo opuesto a menos que sea tu pareja, porque alguno de los dos puede confundir sus sentimientos hacia el otro, que hay que hacer un link con alguien de la Obra y que esa persona le hable de Dios, pero si Dios nos puso en este mundo para los demás, ¿por qué no se lo puede dar a conocer a alguién de otro sexo? ¿cómo se puede vincular a alguien para que vaya por un centro de la Obra si ni siquiera sabe quien es Dios y ni le interesa saberlo? ¿no es uno de los mensajes de la Obra dar a conocer a Dios en nuestro entorno? Porque en el mundo real y en mi entorno existen hombres y mujeres que necesitan desesperadamente que alguien les de a conocer a Dios, me parece sin sentido lo que me dijeron, yo personalmente tengo muchas amistades del otro sexo y hecho mucho apostolado, han comenzado a ir a misa, a confesarse, he regalado ejemplares de “Camino” que fueron aceptados con gratitud y alegría de que a alguien le interesara su felicidad que solo se encuentra con Dios, entre otras cosas. Y por mencionar un caso conocido está la conversión de Eduardo Verastegui (famoso actor, modelo y ex cantante) quien le debe su encuentro con Dios a una numeraria, quien todavía lo sigue siendo y no le afecto el hecho de tener que dar a conocer a Dios a alguien del sexo opuesto.
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Y entonces, por qué preguntas eso?
Si sabes de que Eduardo V. lo contactó una numeraria, será que se puede, no?

Y te puedo decir por mi edad, que uno no se las tiene todas consigo, que la prudencia aumenta con la experiencia…
…y la experiencia a veces no viene con los años, pero sí con la sabiduría!

Pienso que lo mejor es actuar con prudencia y naturalidad. Evidentemente, en el trabajo, en la universidad, etc. convives con hombres y mujeres. Efectivamente, alguien del otro sexo se puede acercar a Dios al ver cómo actúa una persona de la Obra. Creo que cuando uno se comporta con rectitud de intención y tiene sentido común y sensatez, no pone en peligro su vocación.
Cuando uno tiene claro lo que quiere en la vida, pone los medios y lucha por conseguirlo. Si tu camino es el celibato apostólico, o estás casado y quieres ser fiel a tu cónyuge, no fomentarás la confidencia con alguien del otro sexo. ¿Es eso una limitación o algo negativo? No, es querer ser fiel.

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