Estuve enojada con el opus dei por años

Soy nueva aquí, hoy descubrí este foro. Fui numeraria 6 años pero me enfermé y me aconsejaron dejarlo. Hasta hace poco tenía la duda de si tuve o no vocación pues, siendo supernumeraria, un día entre a hablar con la directora de algo y salí numeraria :lol:
Eso me hacía sufrir mucho pero Dios me concedió la gracia de ver q no, q no la tuve y, si seguí y me “reventé” hasta enfermarme fue porq sí creía q esa era mi vocación. Pero valió la pena!
Estuve enojada con el opus dei por años, incluso anduve navegando por foros contra ella pero, no me gustaron al final pues hay tanto rencor y “sadomasoquismo” :(
Estuve muy enferma y, buscando en internet “algo”, encontré Ejercicios Espirituales Ignacianos online, los hice y gracias a ellos y al sacerdote q me guió, logré “hacer las paces” con el OD. :D
En la ciudad en q vivo no hay un centro ni mi marido quiere saber nada de la obra (tengo 3 hijos de 23, 22 y 14), pero viene un sacerdote cada 15 días y me doy unas “escapaditas” para confesarme.
Además, me reencontré por facebook y demás con mucha gente con la q compartí tantas cosas!!! y esto me dio una gran alegría.
Bueno, esa es mi pequeña historia.

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Rezaremos, rezaremos. Pero tú, en tu casa, eres “casi” omnipotente. Piensa a ver qué puedes hacer tú (como si Dios no existiera).

 

No entiendo muy bien lo de ser numerarios

No entiendo muy bien lo de ser numerarios .
El por que de esa distinción .Es lo que no termino de entender en el Opus Dei.l
Fue un mandato de San José María?
Se ve desde el exterior como algo dentro de la Iglesia pero no dentro del conjunto de la Iglesia.
Evitar malas interpretaciones ,no tengo nada en contra

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De Dominique Le Tourneau, El OPUS DEI 

PROCEDENCIA DE LOS MIEMBROS
Una sola vocación y diversidad de miembros
La pertenencia al Opus Dei requiere una auténtica vocación sobrenatural, una llamada íntima y personal de Dios a poner toda la vida a su servicio, con arreglo a la espiritualidad propia del Opus Dei, sacando partido de las circunstancias en que cada cual se encuentra en el mundo.

Una sola vocación
Monseñor Escrivá de Balaguer recalcó con frecuencia que todos los miembros del Opus Dei tienen la misma vocación, reciben idéntica llamada a la santidad y al apostolado en el ejercicio de su trabajo, y que, por eso, no hay diversas categorías de miembros: unos no son más importantes que otros ni han recibido una vocación más exigente; todos son iguales, aunque su situación sea diversa, ya que en el Opus Dei hay sacerdotes y laicos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, solteros, casados y viudos. Los laicos, además, pertenecen a todas las clases sociales, a todas las razas, y ejercen las más variadas profesiones. Cuando el Opus Dei adquiere desarrollo en un país, ofrece, por eso, una composición socioprofesional sumamente representativa del mismo.

La unicidad de la vocación se traduce en el hecho de que todos los fieles de la Prelatura -sacerdotes incluidos- adquieren los mismos compromisos ascéticos, apostólicos y de formación doctrinal. Su fundamento reside en la complementariedad existente entre el sacerdocio ministerial de los clérigos y el sacerdocio común de los fieles, que confluye en la realización de la finalidad apostólica única del Opus Dei.
Diversidad de miembros

Dentro de esa vocación única (que el Fundador describía con la imagen de «un solo puchero» del cual cada uno extrae lo que necesita), a los miembros se les aplican diversas denominaciones que no hacen más que expresar de alguna manera diversas situaciones personales y de disponibilidad habitual con respecto a quienes forman parte de la Prelatura.

Los Numerarios son aquellos miembros (hombres y mujeres) que han recibido la llamada de Dios a vivir el celibato apostólico y que colaboran con todas sus fuerzas y con entera disponibilidad en las labores apostólicas propias del Opus Dei. Suelen vivir en centros de la Obra, con objeto de ocuparse de la formación de los demás fieles de la Prelatura y de la dirección de las labores apostólicas. Algunos Numerarios varones son llamados al sacerdocio y, una vez ordenados, constituyen el clero de la Prelatura.

Los Agregados son aquellos fieles laicos (hombres y mujeres) que ponen toda su vida a disposición de Dios, en el celibato apostólico, según el espíritu del Opus Dei, pero, por circunstancias permanentes de orden personal, familiar o profesional, suelen vivir, de ordinario, con su familia de sangre.

Los Supernumerarios son fieles laicos, solteros o casados, que se entregan plenamente a Dios en su propio estado con la misma vocación divina que los Numerarios y los Agregados. Participan en el apostolado del Opus Dei con la disponibilidad que sus obligaciones familiares, profesionales y sociales les permiten y transforman en medio de santificación y de apostolado no sólo su vida y su profesión, como los demás fieles de la Prelatura, sino también, como los Agregados, su propio hogar y sus ocupaciones familiares.

El léxico lo escogió el Fundador de las instituciones laicas.

El Opus Dei me ha ayudado a ser lo que soy…

Soy supernumerario del Opus Dei y ya llevo algunos años como tal. Básicamente en mi experiencia la Obra me ha ayudado primero a ser “persona”, pues el primer reconocimiento es el de que la Obra es una familia y como tal me quiere y me integra, con todas mis virtudes que alguna tengo y con mis grandes defectos que son bastantes. La familia de por sí integra una gran cantidad de valores, que por mucho que busquemos fuera nunca son tantos ni tan valiosos en un mismo entorno. Hoy puedo decir que en este año he celebrado mis bodas de plata con mi mujer y si puedo decir que si he llegado a sido gracias al Opus Dei, pues seguramente por mi mismo y por mi mujer, quizá nunca hubiéramos llegado, pues nuestra relación hoy maravillosa, no ha dejado de estar llena de turbulencias y caminos dispares. Después me han ayudado a ser y a sentirme persona y a descubrir el amor, el amor que tiene Dios por mi y por todo mi entorno, apreciando las cosas pequeñas que antes las ignoraba o no las apercibía, a darme a todos los demás para sentirme realizado y satisfecho conmigo mismo, poniendo amor donde hay odio, escuchando a la gente, en definitiva poniéndome al lado de cada uno, sin juzgar a nadie por lo que es o representa y sin poner condiciones previas. Gracias al Opus Dei, mi vida tiene sentido, me ha ayudado a llegar hasta el día de hoy, sin tener miedo del mañana y sin pensar en la mal que lo hice ayer…. pues eso ya no tiene remedio y tal y como decía San Josemaria, he aprendido a comenzar y recomenzar cada vez que me tropiezo y caigo en las faltas y errores del día a día.

Veía fantasmas y pensaba que en el fondo había truco

Soy farmacéutico y padre de seis hijos. Aquí en Madrid está claro que hay mucha gente de la Obra. Pero yo procedo de un ambiente dentro de la misma Iglesia en el que siempre se hablaba muy mal de la Obra, y especialmente de San Josemaría.Desde que tenía 17 años he conocido personalmente a montones de personas del Opus Dei que me han acompañado y ayudado en multitud de circunstancias. “Qué buena gente”, pensaba yo. “Pero no puede ser, porque a mí me han dicho que esto es una “secta” peligrosa”, pensaba también. Durante años alimenté una paranoia en la que rezaba con “Surco”, “Forja” o “Amigos de Dios” pero veía fantasmas y pensaba que en el fondo había truco. Gracias a la terquedad de uno de mis amigos que era de la Obra dí el paso de acercarme y pité ¡con 36 añitos!. Dios se ha tomado la molestia de esperarme 20 años con el coche abierto y encendido para ver si me animaba a probar…Tres años después sólo puedo dar gracias.

En estos tres años todavía no he conseguido ver ninguna de las cosas terribles que me frenaban, y me da lástima porque con esa manipulación ¡casi me lo pierdo! Quiero dar las gracias a mi amigo Miguel por ser más cabezón que yo. También a todos los que le precedieron y fueron ablandándome. Realmente doy gracias porque es el Espíritu quien me ha llamado. Hay que ver como es El Jefe, respetuoso con mi libertad sin límites pero persistente como una taladradora por medio de las personas que me hablaron y me “contagiaron”. Hoy puedo decir que gracias a la Obra vivo la Fé más a fondo, las 24 horas del día. Ya no hay medias tintas, ya no me vale ir de Jonás por la vida. Ya no tengo miedo de Cristo. Al contrario, he encontrado una Paz y un cariño como no lo he sentido nunca. Gracias.

 

La vocación nos la concede Dios sin merecerlo

Queridos foreros y foreras soy Reyes ayer dia 9/11/2010 pite como supernumeraria del Opus Dei. Pedid mucho por mi. Gracias Reyes. Si quereis decirme algo mi correo es reterol arroba hotmail.com

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Me da mucho gusto, Reyes (la del tren?). Sabemos que la vocación es inmerecida, pero qué gusto saber que un sin merecerlo Dios nos la concede. Animo y felicidades!

 

“Tengo una curiosidad por la obra muy grande”

que bueno saber que eres numerario, te confieso yo siento un gran amor por la obra pero acá en Margarita – de donde soy específicamente- el Opus Dei está a penas “en pañales” como decimos nosotros. Yo siento que Dios me llama a algo más, y siento que tengo vocación pero a veces me da miedo arriesgarme porque no sé si ser numerario sea la mía. Podrías explicarme como es tu vida como numerario? que hacen ustedes? como es la vida en un centro?… Y disculpa que te llene de preguntas pero es que tengo una curiosidad por la obra muy grande

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¿Qué hago?
Suena el despertador, ofrezco a Dios lo que venga en el día, me tomo un café para sintonizar, estoy en el oratorio media hora con los de mi casa haciendo la oración, sigue la Misa a veces, porque otras te vas a oírla a una iglesia, porque el sacerdote no está a esas horas.
Desayuno y agarro mis chivas para irme a trabajar en la Universidad.
Ofrezco el trabajo, trato de ser amable con todos, ayudo cuando sé que puedo ser útil, voy a comer a la casa.
La comida en México es de tres tiempos que últimamente la hacemos en dos: sopa y luego arroz, pasta, verduras o lo que sea con la carne, pollo o pescado y al final postre.
Hago la visita al Santísimo con todos lo que estamos en la casa, platicamos bebiendo (los cafetaleros) café y platicamos de todo que quiere decir de todo.
Unos se quedan a rezar el Rosario, yo me regreso a trabajar.
Por la tarde atiendo a algunos supernumerarios, a veces me toca dirigir un Círculo y por la noche cenamos y otro rato de tertulia.
A lo largo del día, a las doce rezo el Angelus, rezo el Rosario y leo algo espiritual. Antes de ir a la cama hago el examen, rezo tres Avemarías, pongo agua bendita y a otra cosa para el día siguiente.
Procuro hacer amistad con los cercanos, cuando quieren (algunos me han mandado a volar) los invito a mi casa a la meditación y luego a la Bendición, en fin, si quieres saber algo más preciso, con confianza.

Sé que la vida es sinuosa …


Año 2004. A falta de 16 segundos el entrenador se fijó en mí. Con 19 años estaba algo nervioso en la pista del Real Madrid ante Louis Bullock dirigiendo a los suyos y… yo mordiéndome las uñas.

29 de agosto de 2010

Así que tomé aliento. Me desprendí de la sudadera. Salté a la pista. Allí recibí el balón al bordé de la línea. Una finta, y un pasillo de jugadores. Me voy al aro… y el pivot del Real Madrid… me cae encima. ¡Qué dolor, madre mía! Personal. Dos tiros libres. Y ahí van, camino del aro… Entran. Uf, al menos ya está dentro la pelotita. Te relajas y suena la bocina. Final del partido. Miras el marcador. ¡Vaya paliza nos han dado! Si me viera mi abuelo Enrique, que me llevaba a los pabellones, qué feliz sería…

Bien, al menos he superado mi primera participación como base del equipo del CB de Granada en Madrid y no sé si he cumplido el sueño de jugar en Primera división. “Esto es una nube, cuidado”. Así que recojo los bártulos y subo al autobús. El público, al pasar, nos mira de abajo arriba como si fuéramos importantes. La gente parece pensar: “vaya unos tipos altos… ¿viven siempre a lo grande?”

Pero no. Nuestra vida no es a lo grande. Se descubre en el bus, cuando intentamos meter nuestras piernas tan encogidas como mortales. Mis problemas son cotidianos. Incluso pocos en comparación con los pivots del equipo que, con 210 cm, encajan las piernas entre los sillones estrechos. La verdad es que mis 190 centímetros no son llamativos al lado de mis compañeros.

Opus Dei -

Desde pequeño, algunos me conocen como el greñas. Por cierta timidez he tenido siempre el pelo largo y a mi madre le gusta así… y si a tu madre le gusta así ¿para qué cambiarle ese regalo diario?

De todas formas, compruebo que el pelo no es una manta contra el aire acondicionado del autocar, que entra por todas partes y que me hace sólo despertar y seguir pensando estas tonterías: “has jugado contra el Real Madrid, las chicas te adulan y hasta pareces un hombre famoso”. “Muy bien ¿y?” Claramente estoy en una sensación extraña, como la de aquel partido cuando era jugador cadete.

Opus Dei -

Recuerdo que había gran tensión en las gradas. Aquello era todo dramático. Imagínate el ambiente de un campo provincial con padres gritando, niños corriendo y el típico entrenador que se deja la vida de semana en semana. Emoción. Yo estaba en el banquillo y en el campo había un chico que defendía sin intensidad. Perdido por los nervios, grité harto de su indolencia: ¡pero qué tipo más malo! De la grada, saltó una chica: “¿cómo que malo? Ese chico no es nada malo… ¿Lo has mirado bien?”. Sorprendido, enmudecí sin saber qué decirle a la chica… pues nunca me han gustado las broncas. Así que escabullí mi cuerpo sobre la silla mientras el color rojo se adueñaba de mis mejillas. Había aprendido la lección. No juzgues las apariencias.

Después pasaron varios partidos. A los 14 años fui nombrado el jugador con mejor proyección de Granada y fui a recoger el premio. Estaba timidísimo… y contentísimo. También mis padres. Al bajar del estrado apareció de nuevo aquella chica. “Vaya, vaya… ¿y a ti te han dado un premio? Puff, pues vaya…”. Conclusión. Dos cosas estaban claras: que estaba poniéndome rojo y que aquella chica… tenía carácter.

Opus Dei -

Así que me enamoré. Lo reconozco, pero en el amor tampoco el pelo corté, pues si le gustaba a mi madre… también le gustaba a Julia, aquella chica fuerte y dedidida. Ella también juega al baloncesto (por cierto, bastante mejor que yo). Desde entonces el basket nos unió y el noviazgo avanzó rápidamente, entre cambios de equipos, entrenamientos y partidos. También llegaron los estudios de empresariales o el viaje con amigos y Julia para recorrer los USA en coche. Después, más horas de entrenamientos, ciudades, cansancio. “Tranquilízate Gonzalo. Tómate tu tiempo. Entrena sólo una vez al día y ve a la facultad. Esto es un largo camino y acabas de empezar”, me espetó el entrenador. “OK, mister”.

Por entonces, yo pensaba que las crisis deportivas eran personales, que uno debe fortalecerse sólo… pero ya la madre de Julia me había enseñado algo mientras enfermaba y moría de cáncer: uno vive para los demás en el dolor y en la alegría. No naces ni mueres solo.

Opus Dei -

“Pero ¿cómo es posible que la madre de mi novia aceptase el dolor de su situación diaria?”. Es algo que no encajaba y que me planteo frecuentemente. En la enfermedad, la madre de Julia vivía el Dios de las cosas pequeñas. Era su sonrisa, su cercanía afable. No sé. Es algo fácil y difícil de explicar… Algo que es propio de las personas que desean vivir el espíritu cristiano en el Opus Dei. Y para mí, Dios, estaba sólo en la Misa del domingo y en mis grandes momentos: para que entrara la bola en la canasta, para que ganáramos el partido, para que… Y allí, en medio de aquella casa, junto a mi futura suegra encamada descubrí que, aunque seas grande y alto, Dios está contigo porque eres un hijo pequeño y necesitado.

Por eso, hoy, que también soy del Opus Dei, estoy intentando vivir las orientaciones del entrenador en las cosas pequeñas, u otras tan importantes como buscar Misa diaria o haberme casado hace un mes… con esa chica de carácter.

Opus Dei -

De momento, con 24 años, no necesito tatuajes, aunque mis zapatillas lleven serigrafriadas la expresión “Everything to you” (Todo para ti). Ojo, que ya la llevaba antes de estar casado, ¿eh? pero lo cierto es que una expresión que me sirve para explicar a mis compañeros que jugamos otro partido más importante: el mundial de la Vida futura.

En fin, sé que la vida es sinuosa… pero ahí tengo a un Dios que se hizo hombre hace 2000 años. De momento, disfruto tanto de su compañía como de las tertulias y pachangas del equipo, de la música rap, o del hip hop del bus. Poco más. ¡Ah! desde que soy de la Obra salgo al campo buscando un ángel de la guarda sentado en la grada, con los pies cruzados y con una pancarta que dice: “sigue disfrutando del partido, disfruta de la vida. Tu abuelo Enrique… que está con Dios.”

de opusdei.es

Nos dejó Tere Zumalde. Descanse en paz

Tere Zumalde, numeraria española, vasca “de Bilbao”, dejó su trabajo, su apostolado, su pedagogía y su vida en Chile, ¡cuánto le debemos y le debo yo, en singular!

Ella fue una de las que comenzó la labor en Buenos Aires, Argentina, y entre sus encargos, fue la directora del Curso de estudios para supernumerarias cuando lo hice yo los años 1995 y 1996. Era rigurosa, exigente y alegre a la vez, con esa chispa tan ibérica, tan especial.

La formación que nos daba nos dejaba una marca porque había sido por años la encargada de las mujeres del Opus Dei en Chile y su experiencia y autoridad por encarnar primero ella los ideales que trasmitió, no la discutía nadie. No hacía ni decía por hacer o decir. Lo vivía.

Sin ir más lejos, ayer, un par de horas antes del accidente vascular que terminó con su fructífera vida, yo la citaba en un círculo como autoridad que para mi fijó un modo de hacer las cosas. Siempre la tengo presente.

Estaba enferma hace un tiempo, lo de ayer fue el final, nada más. Estaba preparada y era respetada y querida. ¿Qué más se puede pedir? por eso la recordaré siempre diciendo: “NO ME CAMBIO POR NADIE”

lo he copiado de DIOSenmicalle.com

Me decían que les comiese el tarro a mis amigos


NO M DIGAS KE NO TE INTENTAN KOMER LA PUTA KABEZA XK YEVO EN ! KOLEGIO DEL OPUS DESDE LOS 6 AÑOS ((aora tngo 18)) Y ASTA A MI ME DECIAN K LES KOMIESE EL TARRO A MIS AMIGOS

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Qué raro; siento dudar, pero yo soy del Opus Dei 8 años y nunca he escuchado eso, de verdad.

Como descubrí mi vocación de numeraria del Opus Dei

Ángela Fortunato es numeraria del Opus Dei.Ángela trabaja en el mundo de la Sanidad en EEUU. En este vídeo explica cómo encontró su vocación como numeraria, y cuenta cómo aprendió a rezar y a aceptar la voluntad de Dios. En inglés, con subtítulos.

Había muchas otras chicas con las que yo iba a campamentos, y tenían muchas más virtudes. Rezaban más que yo.
Sin embargo Dios me llamó a mi, para que fuera numeraira del Opus Dei. Muchas veces me pregunto el porqué.
Por qué a temprana edad?
Ignoré a Dios por un tiempo. Estaba convencida de que me iba a casar.
Alguna vez decía a Dios: Tú quieres que me case, claramente, porque me atraen los chicos. Con la oración Dios me hizo ver mi vocación. Mi llamada.
Me pedía que fuera numeraria. Nunca me plantee ser monja, sino numeraria: en medio del mundo.
No tengo la menor duda que que soy más feliz siendo numeraria.
Tuve mis luchas.
con el paso del tiempo me convencí más de que era lo que Dios quería de mi.
Para descubrir la Voluntad de Dios el único camino es la oración.
Me ayudó mucho la lectura y la dirección espiritual.
Ahora yo misma doy dirección espiritual a mucha gente. Es como tener un entrenador espiritual. Se trata de ayudar a la persona. Pero de uno mismo depende ejercitarse.
La libertad es la capacidad de hacer el bien. Por eso me pregunto qué quiere Dios de mi. Eso es la verdadera libertad.
Jesús no nos da muchas reglas, sino que nos dio ejemplo. En el Opus Dei se trata de lo mismo. Independientemente de las circunstancias, cada uno se preguta cómo seguir a Cristo en cada momento.
Cómo aprendí de mi madre a hacer oración y cómo murió.

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