Pero, ¿para qué estamos aquí?

Juan Grinda, un sacerdote numerario del Opus Dei, que antes de ordenarse sacerdote estudió y ejerció la medicina, y fue discípulo de grandes médicos, pensadores, investigadores y psiquiatras, como Jiménez Díaz, Vallejo-Nájera, López-Ibor, etc., se plantea la pregunta: ¿qué es el hombre? ¿Para qué estamos aquí? Y explica quién le dio la respuesta más sugerente y profunda

Aplicación iPhone de San Josemaría

Acaba de llegarme esta aplicación de San Josemaría para iPhone: es la primera que se hace para ayudar a vivir el “plan de vida” diario o las “normas de piedad”, para un cristiano corriente, como enseñaba San Josemaría.Tiene aplicaciones con el Evangelio, las obras de San Josemaría, el Ángelus y el Rosario. Además, permite descargar la carta mensual del Prelado, incluye la estampa del fundador del Opus Dei y otros miembros de la Obra. También tiene una lista con un posible plan de vida espiritual, que permite apuntar las normas de piedad que se hayan hecho, para no olvidarte de Dios durante el día. Y una opción para contar el tiempo que se dedica a los diversos actos piadosos. Más detalles en la App Store.No tengo iPhone, pero esto es lo último que me habría imaginado…

Aprender del Opus Dei

HE ESCUCHADO MUCHAS COSAS ACERCA DE VOSOTROS,PERO MI ESPIRITU Y MI VIDA DESEAN APRENDER DE ESAS COSAS, PARA MI ENCUENTRO CON JESUS.

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Te aconsejo que entres a la página del fundador del Opus Dei, San josemaría.
http://www.es.josemariaescriva.info/
Allí tendrás la información “de primera mano”

La espiritualidad de Josémaría

¿A quién debe uno la Fe?. A nadie?
Al Dios de los cristianos, al amigo o amiga que te alumbró el camino cuando lo veias oscuro. Recuerdo que mi mejor amigo, me invitó a una reunión con jóvenes de mi edad, esto ya hace más de 36 años, que la guiaba un sacerdote de una congregación de los Sagrados Corazones. Como pasaron los meses con tardes de lluvia y domingos de sol en la playa. Dios, de a poco me invitaba a que habitara en mi corazón. Y así sucedió. Mi amigo dejó el grupo y yo seguí.Entonces,¿a quién debe uno la Fe? La respuesta es: decir un rotundo SI a la llamada de Dios, y seguirlo. ¿No es así, como Jesús llamaba a sus apostoles?.
El seguimiento implica hacer un camino. Un libro muy hermoso que habla sobre la “oración interior” de autor desconocido y que se titula El Peregrino Ruso,consigue despertar en lector atento, que la verdadera vocación se hace en el camino, en la búsqueda, en lo novedoso de que Cristo en todo tiempo y lugar se hace un regalo para nosotros. Y dime a aquién no le gusta recibir un regalo. Lo importante es estar atento a las llamadas que nos hace Dios en este caminar, como los caminantes de Emaús.Por que siempre hay alguien que Dios usa para hacerte ver, oir y caminar, pero ojo, hay que estar atento.
Atento, sí. ¿Cómo lees tu Biblia?, de corrido, deteniendote en un pasaje que te gustó, por costumbre. La lectura Divina, debemos de recuperarla para los cristianos despiertos y activos. Amigos, es aquí donde quiero hacer la conección con este hombre santo llamado Josémaría, que tremendo puntal para la Iglesia,que amigo para los jóvenes,la familia, trabajador, el estudiante. ¿Cuál es la novedad de este hombre? Para mi, queridos hermanos, es que este hombre supo plantar la semilla de la Fe en el terreno que todos creiamos infertil, la sociedad sin nombre, dio rostro nuevo a la Iglesia para el nuevo siglo, los nuevos tiempos, y allí se hicieron surcos de esperanza, Caminos seguros. Se dice, que cada época tiene su santo que revoluciona como torbellino toda la sociedad, toda la Iglesia, y Josémaría no nos deja indiferentes, el llama, en el oratorio, en la conversación con algún miembro del Opus Dei, en la forma de hacer vida la Fe en nuestro quehacer, santificar tu trabajo, tu estudio, tu matrimonio, tu servicio.
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Gracias por tu carta. Estoy seguro que animará a muchos a hacer oración mental.
Yo también tuve la suerte de cuzarme con San Josemaría, y su libro CAMINO me ayuda muchísimo. Quizá te alegre saber que en Japón, después de la Biblia, es el libro más leído por católicos.

Inga, cooperadora del Opus Dei en Lituania

Inga Gebrauskienė vive en Lituania. Es madre de familia, economista y cooperadora del Opus Dei. En este testimonio, cuenta cómo se encontró con la Obra a través del que después sería su marido

Desde mi niñez he sido creyente, aunque no practicaba mi fe católica. Por la iglesia me asomaba solamente cuando me enfrentaba a alguna especial dificultad de mi vida, cuando no me sentía todopoderosa,… entonces me acordaba de que allí podía pedir ayuda.

Opus Dei -

Me parecía que Dios estaba en algún lejano lugar… pero rezar el Rosario o asistir regularmente a Misa me parecía adecuado para personas de muy avanzada edad… pensaba que para los jóvenes no estaba de moda ir a la iglesia o hablar sobre Dios.

Me consideraba católica, aunque en realidad no sabía lo que era: realmente, sabía muy poco sobre la fe católica, y nuestros compromisos como bautizados, no sabía que espera el Señor de nosotros ya jóvenes o menos jóvenes.

Oí hablar sobre el Opus Dei por primera vez a mi marido Paulius. Hace seis años, antes de casarnos, él me habló de esta institución, de su actividad de catequesis por todo el mundo y de su fundador, San Josemaría Escrivá.

Reconozco que mi primera reacción al saber que el chico que me gustaba era supernumerario del Opus Dei fue de miedo, miedo por ignorancia. A pesar de eso, la sinceridad y naturalidad de Paulius difuminó mi temor. Ahora soy muy feliz y le agradezco a Dios que haya podido conocer a una persona así.

“Cuando comprendí que el trabajo más importante de mi día es mi encuentro con Dios, me di cuenta que ordenando bien mi día y haciendo en primer lugar las cosas importantes, aprovecho más el tiempo”.

Mi esposo ha sido para mí siempre un ejemplo de buen cristiano. Sus esfuerzos diarios para encontrar tiempo para Dios, para la oración, para la Santa Misa, sin importar dónde estuviéramos, me dejaron una huella profunda.

Además este buen ejemplo me creaba a mí misma un montón de preguntas: ¿cómo es mi relación con Dios? ¿qué lugar ocupa en mi vida?. Por supuesto, a veces me tranquilizaba rápidamente pensando que no me hacía falta profundizar en esas cuestiones, que no tenía tiempo para ello.

Sin embargo ahora sé que al principio no tenía mucho interés en encontrar ese tiempo. Cuando comprendí que el trabajo más importante de mi día es mi encuentro con Dios, me di cuenta que ordenando bien mi día y haciendo en primer lugar las cosas importantes, aprovecho más el tiempo.

Lo más importante es discernir cuál es nuestro último fin en la tierra, y pensar que lo demás son simples medios para alcanzar ese fin.

En enero cumplí un año como cooperadora del Opus Dei. Y estoy muy contenta- La Obra me ayuda a contar con los conocimientos necesarios de la fe católica y con los consejos prácticos para crecer en vida interior. Me ayuda a comprender, que a Dios lo podemos encontrar en cualquier circunstancia de la vida corriente, pero que lo más importante es buscarle.

Opus Dei: el 70% de sus 88.904 miembros están casados

Os dejo con un post interesante que acabo de encontrar en un blog muy recomendable: Numeraria Opus Dei

He ido a La Almudena con una amiga y sus dos hijas. Una de ellas tiene el nombre de la patrona de Madrid. Querían llevarle flores, rezar una Avemaría y besar el medallón, aprovechando que es la víspera, porque mañana las colas llegan hasta la calle… De San Josemaría y la Virgen de la Almudena ya he hablado otras veces. En la catedral hay una capilla que lo recuerda y hemos pasado por allí. Me hizo gracia ver cómo ella explicaba a las niñas que ese señor fue un amigo de sus padres. Por lo que sé, son supernumerarios desde hace mucho tiempo. Les contaba que cuando los abuelos se casaron, les escribió una carta y les felicitaba. Como numeraria, siempre he leído con cierto interés como desde los primeros años del Opus Dei, el fundador de la Obra ya impartía formación a personas casadas y las animaba a mejorar en su vida cristiana y eso que entonces no había posibilidad jurídica -no la hubo hasta 1948- de que se unieran al Opus Dei. La Obra sin supernumerarios estaría coja, constituyen el 70 por ciento de los 88.904 fieles que tiene la Prelatura. Los datos son fiables, están actualizados a 21 de octubre en un cuadernillo especial que difunde la Oficna de Información, al que de paso hago un poco de propaganda, pues su esfuerzo les costará editarlo con lo anárquicos que somos…

 

Un retablo en Córdoba en honor de San Josemaría

Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei

Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei

El prelado del Opus Dei, Javier Echevarría, acompañado del Arzobispo de Sevilla y administrador diocesano de Córdoba, Juan José Asenjo, bendecirá, el próximo 20 de noviembre, en la Iglesia de San Nicolás, en la capital cordobesa, un pequeño retablo en honor de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.

El motivo, según señaló el administrador apostólico de la Diócesis de Córdoba, es “bendecir un retablito que se ha hecho en la Iglesia de San Nicolás, conteniendo una reliquia de San Josemaría Escrivá de Balaguer”, en un acto en el que Asenjo anunció que acompañará a Echevarría y que tendrá lugar tras la conferencia que, sobre las 11,00 horas, ofrecerá el prelado del Opus Dei “a los sacerdotes de la Diócesis que quieran acudir”, en el Palacio Episcopal.

Mons. Asenjo dijo desear que “la estancia (en Córdoba) de monseñor Javier Echevarría le sea muy grata y que sea un acontecimiento de gracia para los fieles del Opus Dei y para todos”.

Retablo en la Iglesia de San Nicolás, Córdoba (España)

Retablo en la Iglesia de San Nicolás, Córdoba (España)

Recordó en éste punto que el motivo por el que se erige el citado retablo en San Nicolás tiene como fin conmemorar que San Josemaría Escrivá de Balaguer “vino a Córdoba y buscó una iglesia donde rezar y encontró la de San Nicolás, al que encomendó el éxito y los frutos de las obras sobrenaturales y apostólicas del entonces incipiente Opus Dei”.

Además de la imagen de San Josemaría y de la reliquia del santo, el retablo contiene una inscripción con el siguiente texto:

El día 20 de abril de 1938, en el primero de los viajes que realizó a Córdoba San Josemaría Escrivá de Balaguer rezó ante el Santísimo Sacramento en esta iglesia, y encomendó a la intercesión de San Nicolás el desarrollo de las labores apostólicas con la jaculatoria: Sancte Nicolaë, curam domus age!

 

La tumba de S. Josemaría

Aniv 4/10/1957

El fundador del Opus Dei comenta con Jesús Álvarez Gazapo algunas soluciones para la Cripta de Santa María de la Paz
; algo en relación a su propia sepultura.

Indica a Jesús que tome nota de un pequeño texto que va a dictarle ‘para cuando me enterréis’. Tras el nombre y los apellidos, como único título debe ir la palabra: ‘Peccator’, y a renglón seguido: ‘orate pro eo’.

‘Si queréis, podéis añadir estas otras palabras: genuit filios et filias’.

Don Jesús toma nota sin decir nada, y nuestro Padre añade: ‘Pero, llegado el momento, debéis obrar con entera libertad’.

Nunca más volvió a hablar del asunto.

Después de la muerte de nuestro Padre, don Álvaro escribía el 29 de junio, haciendo referencia a aquella sugerencia: ‘Yo he pensado en la presencia de Dios, que no podíamos escribir esa primera parte: tanto más, cuanto nos dejó en libertad. Me acuerdo de que, durante muchísimos años, el Padre se firmaba y todavía con frecuencia seguía firmándose: Josemaría pecador; o el pecador Josemaría: y decía de sí mismo, en su profunda humildad, que era ‘un pecador que amaba con locura a Jesucristo’. Una gran lección más de humildad —insisto— para nosotros todos, pero me parece que no hubiéramos sido buenos hijos si hubiéramos grabado una inscripción así sobre su tumba (…).

Esta anécdota, sencilla y edificante, recoge la desestimación que nuestro santo Fundador tenía de sí mismo. Sobre la gran losa de mármol verde muy oscuro, casi negro, de la tumba, interpretando el deseo de todas y de todos, mandé que, enseguida, con letras de bronce dorado, se pusiera solamente: EL PADRE’.

Primera ordenadión de el Padre a un grupo de hijos 1/9/1991

Aniversarios: 1/9/ 1991

Primera ocasión en que El Padre (D. Alvaro del Portillo) ordena sacerdotes a un grupo de hijos suyos del Opus Dei.

Ordenó a 20 numerarios.

El Padre había llegado a Torreciudad el 29 de agosto para estar con los ordenandos.

Esos días habían sido los más calurosos del verano. El Padre pidió oraciones y los días anteriores a la ordenación estuvo lloviendo; y el domingo —día de la ordenación— amaneció con una temperatura muy agradable.

La ceremonia de ordenación fue en Torreciudad.

El Padre decía, entre otras cosas, en la homilía: ‘Mi pensamiento, necesaria y más constantemente que lo habitual, vuela hacia nuestro queridísimo Fundador, que, con su ejemplar entrega a Dios, ha hecho posible lo que ahora contemplamos’.

Ya casi al final de la homilía, dijo: ‘Permitidme que vaya ahora, con la memoria, al 25 de junio de 1944, cuando rebimos la ordenación sacerdotal los tres primeros.

Aquel día nuestro Fundador comentó que, cuando pasaran los años y nos preguntaran qué decía el Padre en aquella ocasión, habíamos de responder que nos recordó lo de siempre: oración, oración, oración; mortificación, mortificación, mortificación; trabajo, trabajo, trabajo.

Yo, en esta jornada de alegría, bajo la mirada amorosa de Nuestra Señora de los Angeles de Torreciudad, os digo que el Padre, en este día en que por vez primera ordenó sacerdotes a un grupo de hijos suyos, pedía para ellos y para los demás fieles de la Prelatura, una sola cosa: fidelidad, fidelidad, fidelidad’.

“corrección fraterna” en el Opus Dei

En la página 349 del libro “El hombre de Villa Tevere”, la autora cuenta que en una ocasión, cuando San Josemaría con un pequeño grupo de hijas suyas les dijo:

—Hoy don Álvaro me ha hecho una corrección. Y me ha costado aceptarla. Tanto, que me he ido un momento al oratorio y, una vez allí: “Señor, tiene razón Álvaro y no yo”. Pero enseguida: No, Señor, esta vez tengo razón yo… Álvaro no me pasa una… y eso no me parece cariño, sino crueldad”. Y después: “Gracias, Señor, por ponerme cerca de mi hijo Álvaro, que me quiere tanto que… ¡No me pasa una!”

Se vuelva hacia Del Portillo que, rezagado, ha escuchado en silencio. Le sonríe y le dice:

— ¡Dios te bendiga, Álvaro, hijo mío!

Este suceso muestra que en el Opus Dei se vive la “corrección fraterna” que nos enseñó Jesucristo. “Si tu hermano peca contra ti, vete y corrígele a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano”. Esta costumbre del Opus Dei es una de las cosas que más me gustan.

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