Preparar la Navidad en familia

Verónica, vive en Francia y es madre de 5 niños. En esta entrevista explica cómo se prepara con su familia a celebrar la Navidad, el nacimiento de Cristo.

20 de diciembre de 2010

Tengo 30 años, y me ocupo de la gestión de un website. Trabajo la mitad de la jornada y desde casa gracias a Internet. Me casé hace seis años y gracias a Dios ya tenemos 5 niños, que tienen desde cinco años a dos meses de edad. Desde 2005, pertenezco al Opus Dei como supernumeraria.

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Verónica, ¿nos puedes contar cómo vivís en tu familia el Adviento?

El Adviento en nuestra familia es un tiempo sencillo y al mismo tiempo importante. Grandes y pequeños estamos cada vez más alegres porque se acerca la Navidad. El primer domingo de Adviento sacamos la cuna del Niño y la preparamos entre todos. Al final de la tarde, rezamos un poquito todos los días: unos minutos con los niños, y más tiempo mi marido y yo.

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¿Y se nota en la vida de la casa?

El Adviento sirve para preparar el corazón antes de que nazca el Señor. Por eso, cada uno intenta esforzarse por estar más pendiente de los demás. Sugerimos a los pequeños cómo ayudar a sus hermanos o pensar más en sus amigos. También nosotros procuramos tener más paciencia y llevar la alegría a la casa. A los niños, además, les contamos muchas historias sobre María, José, Jesús, los pastores y el resto de figuras del Belén.

Son también unos días en los que se gasta más. ¿Lográis enseñar a vuestros hijos qué es lo importante?

La prioridad para todos es preparar bien el alma. Y para eso se necesita paz interior, alegría y generosidad. Sobre el aspecto material de la celebración, procuro prepararlo antes de que comienze el adviento: los regalos, la decoración, etcétera. De esa forma, ya no tengo que preocuparme luego de eso y puedo concentrarme en ayudar a los niños a darles el sentido que tienen. Como adultos, podemos preparar la Navidad concentrándonos en lo espiritual, ¡pero los niños no! Ellos necesitan ver la decoración, preparar la cuna, llenar la casa de estrellas… El 8 de diciembre, por ejemplo, organizamos una pequeña fiesta, los niños escriben una carta con sus deseos, etc.

¿Tienes alguna anécdota de tus hijos en estos días de Adviento?

Todos los años, ponemos una pequeña luz detrás de la cuna, para iluminar el establo donde dentro de unos días pondremos al Niño Jesús. Evidentemente, por razones de seguridad, todas las noches apagamos esa luz. Bueno, pues cuando me levanto, aunque aún es de noche, ¡lo primero que veo es la luz de la cuna encendida! Los niños se despiertan antes que yo, y silenciosamente encienden esa bombilla. Es un pequeño gesto, pero con eso nos ayudan a recordar a mi marido y a mí qué es lo importante en el día que comienza.

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Eres del Opus Dei desde hace 5 años. ¿Cómo te ayuda tu vocación a preparar la Navidad?

Siempre me han ayudado mucho las palabras de San Josemaría cuando explica que somos hijos de Dios. Yo, pese a mis defectos, caídas y pese a las dificultades, soy hija de Dios. Ya sólo eso es una razón suficiente para estar siempre alegre. Y no con una alegría aparente, sino profunda. Alegre con una alegría que recupero cuando rezo, cuando me confieso, cuando comulgo… Por eso, ahora que se acerca la Navidad, pido con más frecuencia al Señor que, cuando el día se tuerce, me ayude a recuperar la sonrisa y las ganas de pensar menos en mí misma y más en los demás. También estoy poniendo un poco más de empeño por hacer mejor mi trabajo profesional y mi trabajo como madre. Me ayuda mucho pensar en la Virgen, que vivía con el Señor, le servía y le ayudaba con humildad y sencillez.

de opusdei.es

Veía fantasmas y pensaba que en el fondo había truco

Soy farmacéutico y padre de seis hijos. Aquí en Madrid está claro que hay mucha gente de la Obra. Pero yo procedo de un ambiente dentro de la misma Iglesia en el que siempre se hablaba muy mal de la Obra, y especialmente de San Josemaría.Desde que tenía 17 años he conocido personalmente a montones de personas del Opus Dei que me han acompañado y ayudado en multitud de circunstancias. “Qué buena gente”, pensaba yo. “Pero no puede ser, porque a mí me han dicho que esto es una “secta” peligrosa”, pensaba también. Durante años alimenté una paranoia en la que rezaba con “Surco”, “Forja” o “Amigos de Dios” pero veía fantasmas y pensaba que en el fondo había truco. Gracias a la terquedad de uno de mis amigos que era de la Obra dí el paso de acercarme y pité ¡con 36 añitos!. Dios se ha tomado la molestia de esperarme 20 años con el coche abierto y encendido para ver si me animaba a probar…Tres años después sólo puedo dar gracias.

En estos tres años todavía no he conseguido ver ninguna de las cosas terribles que me frenaban, y me da lástima porque con esa manipulación ¡casi me lo pierdo! Quiero dar las gracias a mi amigo Miguel por ser más cabezón que yo. También a todos los que le precedieron y fueron ablandándome. Realmente doy gracias porque es el Espíritu quien me ha llamado. Hay que ver como es El Jefe, respetuoso con mi libertad sin límites pero persistente como una taladradora por medio de las personas que me hablaron y me “contagiaron”. Hoy puedo decir que gracias a la Obra vivo la Fé más a fondo, las 24 horas del día. Ya no hay medias tintas, ya no me vale ir de Jonás por la vida. Ya no tengo miedo de Cristo. Al contrario, he encontrado una Paz y un cariño como no lo he sentido nunca. Gracias.

 

“Universitarios: sean coherentes con su condición de estudiantes”

El Prelado celebró una tertulia con 7.000 personas en la Universidad de Piura (Perú), obra corporativa del Opus Dei. Entre otros temas, habló sobre la familia, el Papa, y los estudios universitarios.17 de julio de 2010

En sus primeras palabras, el segundo sucesor de San Josemaría Escrivá agradeció a los presentes por el cálido recibimiento en su segunda visita. La primera había sido en 1996. Luego de ello, sostuvo un diálogo con los presentes sobre diversos temas: familia, trabajo diario, vida universitaria y el rol de la mujer en la sociedad.

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FORTALECER LA FAMILIA

El Gran Canciller de la UDEP lamentó que actualmente existan personas interesadas en desacreditar el valor de la familia en la sociedad. Para contrarrestar esta realidad, recomendó recordar que en el Hogar de Nazaret “no se conjugaba el yo, ni el mío, sino el vuestro, y que Jesús, María y José vivían siempre preocupados por el otro”.

En ese sentido, Monseñor Echevarría recomendó a los cónyuges “preocuparse por su matrimonio y ocuparse de los hijos”. Añadió que como cristianos debemos “ir por todos los sitios dando gracias a Dios por el hogar y por los detalles concretos de la vida cotidiana, de esta manera siempre estaremos buscando formas que hagan más agradable el vivir en familia. Entiendan que familia es querer de verdad, querer unirnos constantemente los unos a los otros para que ninguno se sienta solo”.

El Prelado instó a los presentes a no desanimarse ante los continuos ataques a la institución familiar: “No hay que desanimarnos cuando se ataca a la familia, porque los que atacan tienen envidia de las maravillas de un hogar donde marido y mujer se complementan y se quieren; disfruten de los hijos que Dios les manda. Quiéranse los unos a los otros”. Agregó que “aunque no se tengan los medios económicos, nunca hay que perder la alegría; la riqueza del país y de la Iglesia Católica son los hijos”.

APROVECHAR LA UNIVERSIDAD

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Con respecto al actuar de los universitarios y ante la pregunta de una alumna de la UDEP, Monseñor Echevarría refirió unas palabras de San Josemaría: “sean mujeres y hombres cristianos de una pieza”. Para el Padre, los universitarios deben pasar por la universidad para formarse profesionalmente pero sabiendo que hay una coordinación total entre ciencia y fe.

Asimismo, animó a los alumnos a valorar el esfuerzo de sus padres y profesores para lograrse como profesionales de bien. “Aprovechen la oportunidad de estudiar, valoren el sacrificio de sus padres, el tiempo de sus profesores, al servicio administrativo… la Universidad sale adelante por estas personas que contentos dedican su vida para que ustedes progresen. Por ello, sean coherentes con su condición de estudiantes y no olviden que vivimos por Dios y para Dios”.

RESPONSABILIDAD PERSONAL

Monseñor Echevarría no perdió la oportunidad para recordarles a los universitarios que el progreso del país está muy relacionado a su esfuerzo en el estudio diario: “El Perú depende de vuestra responsabilidad personal, de cómo estudian y trabajan, de cómo saben ser amigos de todos y cómo facilitan que su formación llegue también a otros jóvenes. Pidan para que más jóvenes que tengan condiciones de cabeza puedan frecuentar la Universidad de Piura, y puedan contribuir a dignificar la sociedad de esta tierra”.

El Gran Canciller afirmó que San Josemaría espera mucho de los universitarios de la UDEP: “desde el cielo espera mucho de ustedes, y sobre todo lo espera también Dios para que sean hombres y mujeres auténticamente profesionales, que aspiren a las mejores condiciones, no porque tengan ambiciones humanas, que es bueno tenerlas, sino porque esas ambiciones humanas pasen por el deseo de formarse para servir a esta tierra del Perú y a esta gente que los está esperando”.

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HAMBRE DE HUMANIDAD

Por la tarde, en la reunión con directivos de la Universidad, el Padre pidió a los docentes y directivos que se esforzaran y que no se conformen con lo que hacen sino que vayan aún más lejos. “Hagan de cuenta que trabajan con las inteligencias de las personas para que rindan en servicio a la humanidad y, sobre todo, en servicio a la Iglesia. Poned mucho empeño en que de aquí salgan mujeres y hombres que sean muy responsables, y que tengan el afán de servir en primer lugar a la sociedad peruana”, anotó.

Asimismo, les animó a hacer de este campus “un auténtico semillero de formación y de formadores; y también de vida cristiana y coherente… Tened hambre de humanidad, tened hambre de influencia, hambre de llegar a los 4 puntos cardinales con vuestro trabajo bien hecho y también con esa idea clara de que la cotidianeidad es un punto de encuentro constante con el Señor porque Él nos espera y su Providencia se extiende hasta el último detalle de la cotidianeidad”, enfatizó.

de opusdei.es

mi historia con el opus dei

Os voy a redactar mi historia con el opus dei.

claramente yo no he tenido ningún indicio a ingresar en esta asociación,simplemente me eché novio hace cosa de un año,y toda su familia(padres y 5 hermanas) si están metidos en el desde que nacieron,mi novio afortunadamente no lo es,esto hizo q a raiz de estar conmigo le ordenaban por activa y por pasiva multitud de cosa,no era dueño de su dinero,tenía hora de recojida,no nos podíamos ir solos a ningún sitio,compró un coche y no lo pusieron a su nombre,mi novio creía q por ser su familia no le podían hacer ningún daño moral hasta que…se depertó un día y vió q su padre le habia quitado el coche para q no viniese a verme,yo recalco que no vengo de mala familia,soy una persona normal,familia trabajadora,estoy estudiando una carrera y no sé el por qué crearon esta situación,bueno pues resumiendo,el se ha venido a vivir a mi casa con mis padres y conmigo lleva unos 4 mese aquí,todo con el y mi familia estupendamente,pero su familia lo ha tratado como a un perro,su padre en 4 meses no lo ha llamado,su madre llama una vez cada 2 semanas y en una de esas veces yo supuestamente soy hija del demonio y en otras me invitan a su casa a darme bañitos en la piscina(algo completamente irrevocable q nos vá a volver a todos locos,con esa actitud )yo claro está no quiero saber nada de ellos,porque aparte del daño que me han echo a mí que es lo de menos,a el le han quitado dinero(mil euros al mes) diciendo q hace falta para la casa y teniendo a una mujer en su casa que le hagan las tareas,quitándole el coche…y me pregunta es…tan buenos son?tanto rezan?yo soy católica pero nuncca entenderé la postura de ellos,,como pueden dejar a la familia de lado?
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mensaje de invitado escribió:(…) me eché novio hace cosa de un año,y toda su familia(padres y 5 hermanas) si están metidos en el desde que nacieron,mi novio afortunadamente no lo es,esto hizo q a raiz de estar conmigo le ordenaban por activa y por pasiva multitud de cosa,no era dueño de su dinero,tenía hora de recojida,no nos podíamos ir solos a ningún sitio,compró un coche y no lo pusieron a su nombre(…)

Nadie es del Opus Dei por nacimiento. Pertenecer al Opus Dei lo decide una persona mayor de edad, pero no viene de familia: no es congénito, ni hereditario.
Si tu novio vivía en casa de sus padres, es lógico que viviese unos horarios, para mantener el orden en el hogar.

mensaje de invitado escribió:estoy estudiando una carrera

Si es así, te aconsejo que te apliques en ortografía. Por tu bien, si quieres aprobar.

mensaje de invitado escribió:a el le han quitado dinero(mil euros al mes) (…)

Y… ¿por qué no trabaja? Si es mayor de edad, roza lo bochornoso que sus padres tengan que darle 1000 € al mes, cuando muchos españoles no no ganan ni eso al mes. Me parece normal que no le den dinero.

De todos modos, tu historia me parece muy rocambolesca, y que no tiene nada que ver con el Opus Dei, que es de lo que va este foro.

¿Una mujer separada puede ser parte del Opus Dei?

¿Una mujer separada puede ser parte del Opus Dei?, en caso de ser aceptada ¿va a ser considerada igual o de 2da clase?


Con la poca información que me aportas, no sabría decirte.
Juzga tú misma con estas dos ideas que te daré:

1º: en el Opus Dei nadie es de primera o de segunda clase. No existen este tipo de divisiones, porque tratamos de ver las cosas con visión sobrenatural, y no con miras humanas. Esto quiere decir, que podrían considerarse de “primera clase” -como tú dices- los que son más santos. Los que hacen mejor su trabajo y viven mejor su vida cristiana. El resto de criterios: rico o pobre, sano o enfermo, docto o ignorante… no sirven para clasificar a las personas en la Obra. Por que lo que buscamos es la santidad.

2º: como el Opus Dei es -dicho rápido y mal- una forma de tomarse el cristianismo en serio, no podría ser del Opus Dei una persona que con su conducta desdiga de ser cristiana. Es decir, que sea escandaloso para el resto de personas que tal persona sea de la Obra. Como no sé los detalles de esa mujer separada, no sabría decirte. Sí que conozco supernumerarias del Opus Dei que están separadas -no divorciadas- de sus maridos. Pero, cuando entraron en la Obra no estaban todavía separadas.

Más no puedo decirte. Juzga tú misma.

Inga, cooperadora del Opus Dei en Lituania

Inga Gebrauskienė vive en Lituania. Es madre de familia, economista y cooperadora del Opus Dei. En este testimonio, cuenta cómo se encontró con la Obra a través del que después sería su marido

Desde mi niñez he sido creyente, aunque no practicaba mi fe católica. Por la iglesia me asomaba solamente cuando me enfrentaba a alguna especial dificultad de mi vida, cuando no me sentía todopoderosa,… entonces me acordaba de que allí podía pedir ayuda.

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Me parecía que Dios estaba en algún lejano lugar… pero rezar el Rosario o asistir regularmente a Misa me parecía adecuado para personas de muy avanzada edad… pensaba que para los jóvenes no estaba de moda ir a la iglesia o hablar sobre Dios.

Me consideraba católica, aunque en realidad no sabía lo que era: realmente, sabía muy poco sobre la fe católica, y nuestros compromisos como bautizados, no sabía que espera el Señor de nosotros ya jóvenes o menos jóvenes.

Oí hablar sobre el Opus Dei por primera vez a mi marido Paulius. Hace seis años, antes de casarnos, él me habló de esta institución, de su actividad de catequesis por todo el mundo y de su fundador, San Josemaría Escrivá.

Reconozco que mi primera reacción al saber que el chico que me gustaba era supernumerario del Opus Dei fue de miedo, miedo por ignorancia. A pesar de eso, la sinceridad y naturalidad de Paulius difuminó mi temor. Ahora soy muy feliz y le agradezco a Dios que haya podido conocer a una persona así.

“Cuando comprendí que el trabajo más importante de mi día es mi encuentro con Dios, me di cuenta que ordenando bien mi día y haciendo en primer lugar las cosas importantes, aprovecho más el tiempo”.

Mi esposo ha sido para mí siempre un ejemplo de buen cristiano. Sus esfuerzos diarios para encontrar tiempo para Dios, para la oración, para la Santa Misa, sin importar dónde estuviéramos, me dejaron una huella profunda.

Además este buen ejemplo me creaba a mí misma un montón de preguntas: ¿cómo es mi relación con Dios? ¿qué lugar ocupa en mi vida?. Por supuesto, a veces me tranquilizaba rápidamente pensando que no me hacía falta profundizar en esas cuestiones, que no tenía tiempo para ello.

Sin embargo ahora sé que al principio no tenía mucho interés en encontrar ese tiempo. Cuando comprendí que el trabajo más importante de mi día es mi encuentro con Dios, me di cuenta que ordenando bien mi día y haciendo en primer lugar las cosas importantes, aprovecho más el tiempo.

Lo más importante es discernir cuál es nuestro último fin en la tierra, y pensar que lo demás son simples medios para alcanzar ese fin.

En enero cumplí un año como cooperadora del Opus Dei. Y estoy muy contenta- La Obra me ayuda a contar con los conocimientos necesarios de la fe católica y con los consejos prácticos para crecer en vida interior. Me ayuda a comprender, que a Dios lo podemos encontrar en cualquier circunstancia de la vida corriente, pero que lo más importante es buscarle.

“Una persona con discapacidad no es una persona inservible”

Joaquín Romero es un barcelonés de 41 años que, desde hace dieciocho, va en silla de ruedas debido a una esclerosis múltiple: “El dolor no tiene ningún sentido por sí mismo: el sentido lo tienes que buscar tú; no nacemos con un manual debajo del brazo en el que se explica cómo convivir con él”18 de diciembre de 2009

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Él quería conocer la verdad, sin tapujos. Por eso, cuando le diagnosticaron, hace casi veinte años, esclerosis múltiple –una enfermedad incurable, progresiva y degenerativa– pidió que le explicaran exactamente a qué debía atenerse en adelante: “Te puedes quedar tetrapléjico, ciego, mudo y en cama; pero lo peor es que no consigas superarlo y lo que sólo es una enfermedad psicosomática, acabe siendo algo psíquico”

Joaquín Romero tiene 41 años, y hace unos dieciocho que va en silla de ruedas. No puede andar, el brazo izquierdo lo tiene casi perdido, apenas ve, le cuesta respirar y la cabeza le está fallando. Cuando se dio cuenta de que no podría valerse por sí mismo decidió adaptar su casa y montar, con su hermano Borja una empresa que ayudara a personas discapacitadas como él. Un arquitecto técnico y un ingeniero. B&J Adaptaciones es hoy la única empresa española en su campo y, gracias a ella, Joaquín ha podido hablar y ayudar a muchas personas… “de silla a silla”, como él dice. Y es que, a pesar de ser plenamente consciente de su situación, el pesimismo no le pierde y no duda en definir su situación como de “un milagro; un caricia de Dios”…

“Le di al balón y entonces empecé a notar como miles de hormigas por todo el cuerpo; luego vino la doble visión”

Tendría yo 22 ó 23 años. Lo tenía todo perfectamente calculado: había hecho el servicio militar; estudié lo que quise, arquitectura técnica… Ya pensaba en subirme a andamios y dirigir obras. Me gustaba el fútbol. Un día, jugando con mis amigos, fui a chutar el balón, le di con el empeine y entonces empecé a notar como miles de hormigas por todo el cuerpo; luego vino la doble visión y fui al médico.

¿Qué te dijo?
En ese momento, lo que me sonaba más extraño era el psiquiatra, pero me llevaron al neurólogo. ¿Qué era eso? No lo había oído nunca. Mis esquemas se me fueron rompiendo poco a poco. Yo quería que me recetara las medicinas y ya está, todo solucionado. “No, no, Joaquín” me dijo. “La esclerosis es incurable”. “Vale, pues conviviré con ella” le dije –no tenía ni idea de a qué me enfrentaba. “Es una enfermedad progresiva y degenerativa: no es una carrera de velocidad, sino una maratón. Tendrás que ir bien preparado, dosificar tus energías; no a grandes zancadas sino paso a paso”.

Y ¿qué hiciste? ¿Qué pensaste?

“Sólo ahora he comenzado a intuir un poco el valor tan grande que se esconde detrás de esta enfermedad”

No lo sé. Aún era un poco inconsciente de lo que me ocurría. Me pasaban cosas totalmente inauditas para mí. Mi condición de “cerebrotónico” hacía que quisiera tenerlo todo amarrado, pero era imposible. Gracias a Dios llevaba unos años en el Opus Dei y ahí siempre he tenido a alguien con quien confiar y contar mis problemas. Yo tenía la sensación de que cualquier cosa nueva que me ocurría era algo muy grave. Y lo contaba, y me escuchaban, y nos íbamos a tomar unas copas cerca del mar –soy un apasionado del mar–…; con esa excusa, me conocí todos los chiringuitos de la costa barcelonesa…

¿Así se solucionan las cosas?
No se solucionan, pero sí consigues objetivarlas un poco más. Muchas veces, el gran problema de personas afectadas con esta enfermedad es que se quedan trabadas por tonterías que en minutos se aclaran. El médico me lo dijo muy claro ya que yo quería conocer exactamente a qué atenerme. Soy enfermo, pero no tonto. Podría quedarme tetrapléjico, ciego, mudo y en cama. Pero que lo peor era que lo físico afectara a lo psíquico y entrara en depresión.

Por eso no te detuviste

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Claro. Y por eso, cuando vi que si no hacía algo ya no podría valerme por mí mismo, mi hermano Borja y yo adaptamos mi casa de forma que pudiera controlarlo todo desde la silla, o desde la cama, o desde el ordenador. Así fue como lo que comenzó en esos poco más de 30 metros cuadrados, hoy es ya una empresa –única en España– que construye, adapta y soluciona la vida de miles de discapacitados con problemas similares, peores o iguales al mío. Y lo mejor es que yo puedo hablar a mis clientes de silla a silla…

Habrás visto mucho dolor
Una vez me llamó una señora pidiéndome una solución para su marido enfermo. Le dije que lo miraría. Pasado poco tiempo, la llamé, pero no estaba. Había ido al funeral de su marido…

Desde entonces me prometí no desperdiciar ni un segundo de mi vida para ayudar a quien se me acercara. A veces viene un cliente y te pregunta por unas máquinas y al final: “Y tú, ¿qué?”. “¿Qué de qué?”, les digo. “No, ¿que cómo lo llevas?”

¿Qué les dices? ¿Se puede amar el dolor?

“Recuerdo un cliente que me vino y me dijo que quería suicidarse… me puse en su situación y hablamos de muchas cosas y de lo bello que es vivir”

No. Por sí mismo no. El dolor no tiene ningún sentido: el sentido lo tienes que buscar tú. Yo les digo la verdad. Lo que siento y lo que veo. Les digo que estoy atravesando uno de los mejores momentos de mi vida porque sólo ahora he comenzado a intuir un poco el valor tan grande que se esconde detrás de esta enfermedad. Es un misterio el dolor, sí; no nacemos con un manual debajo del brazo en el que se explica: número uno, cómo se lleva; número dos, qué hacer cuando dura más de dos semanas… ¡Qué fácil sería si ya lo supiéramos! Quizá, como Dios nos ha hecho libres, nos deja a nosotros la oportunidad de descubrirlo… “¡Qué Padre más injusto!”, podrías pensar. Pero eso es lo fácil. ¿Por qué no echarte la culpa a ti mismo? En cuanto a inteligencia e intuición, no creo que le falte, a Dios. Quizá te falte a ti; entonces, pregúntate por qué no lo entiendes y te animo a que te acerques a Él a través de los Sacramentos…

Pero esto es una solución para los que creen…
¿Qué esperabas que te contara? ¿Que fueras a un grupo de mutua ayuda, donde unirse y quejarse en alto de lo duro que es la sociedad, de lo difícil de nuestra situación…? No. Sólo te puedo decir una cosa: no he estudiado ni por asomo teología, pero que yo sepa no se ha explicado teológicamente por qué se puede vivir con alegría dentro del dolor…; yo, en cambio, lo he conseguido. Y no es broma. En términos de salud, lo he perdido todo. Pero hay una cosa no he perdido jamás: lo que tengo dentro que me da una gran paz; una seguridad de saber que lo que he elegido –por lo que apostado– eso, funciona. Si repaso los años que tengo, no recuerdo nunca haber estado tan bien como ahora. Lo he probado cuando estaba sano y jugaba a fútbol. Cuando estaba con los amigos. Cuando estudiaba y estudiaba mucho… y me funcionaba. Lo sigo usando ahora que estoy enfermo… y justo hoy que me he caído en la calle y me he dado un golpe en la cabeza. Me podría haber hecho daño… pero yo sigo contento. Para mí, lo que estoy viviendo es como un milagro, una caricia de Dios. Puede sonar a risa, a ironía, a locura… no. Esto no lo hace un hombre. Un hombre no es capaz de tener una imaginación tal como para inventar algo tan complejo como todo lo que te estoy contado. No: eso sólo lo sabe y puede hacer Dios.

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¿No te ha entrado ningún momento de desesperación, una tentación de decir “basta”? ¡También somos de carne y hueso!
Sí, claro. Muchos. Momentos en que pensaba que Dios se estaba ensañando conmigo y que yo ya había tocado fondo… Recuerdo un cliente que, después de las preguntas “comerciales” pertinentes, me dijo que quería suicidarse. Yo le dije que también lo había pensado alguna vez y comencé a explicarle mi “plan”. Un “plan de suicidio” perfectamente trazado: voy al metro adaptado que tengo cerca de casa, pago, me acerco al andén, me preparo para accionar el joystick de la silla y… ¡Es muy fácil! Pero entonces, cuando ya lo tengo totalmente encantado, le doy la vuelta y reconduzco la conversación: ¿no te parece más bello luchar por la vida?

Hay gente que dice que la eutanasia es una solución
¿Quién lo dice? ¿Los enfermos, o los que tienen que aguantar a los enfermos? En cuanto a éstos, si realmente aman al enfermo, no pueden encerrarse sencillamente con su “solución”. Eso es injusto egoísmo. Tienen la obligación de formarse y ver que hay muchas opciones. No se puede zanjar un tema tan importante diciendo simplemente: “buena muerte”. Si has oído, aunque sea de lejos, que alguien da una solución, tienes que descubrir cuál es. Si quieres realmente al enfermo –si lo amas de veras–, tienes que buscar todo lo que puedas…

¿Y si es el mismo enfermo quien lo pide?
En ese caso me pongo más en su lugar. Hay que hablarle de tú a tú. Le diría: “No pienses que eres un trasto inútil, una sanguijuela… no. Todo lo contrario, tío… tienes la oportunidad de poder hacer ver el valor tan grande que esconde el dolor. Es una misión”. Como las COES. Es importante que la gente entienda que una persona con discapacidad no es una persona inservible.

Cuando llegue al Cielo, me pondré de rodillas –porque entonces sí podré– y le diría: “Dios mío, Lo has bordado”

Todo esto, ¿lo descubriste de la noche a la mañana?
¡No, no! Esto sería con el manual del que te hablaba… A los quince años ni siquiera se me pasarían por la cabeza estas respuestas. Son cosas que he ido madurando, y ahora veo más claras… pero desde entonces, ¡han pasado más de veinte años! El Joaquín Romero de ahora, no tiene nada que ver con el de ese momento. Si quieres es más radical… pero con un corazón que no le cabe dentro.

¿Qué le dirías a Dios cuando llegues al Cielo?
Le daría un “gracias” y un besazo. Gracias y un beso muy grande por la vida que me ha dado. Porque además, no hubiera deseado otra vida. Deseo lo que Él ha querido. Diría “chapeau”. Si tuviera un sombrero, me lo quitaría. Me pondría de rodillas –porque entonces sí podría– y le diría: “increíble. Lo has bordado”.

con esa manipulación ¡casi me lo pierdo!

Hola, soy de Madrid. Soy farmacéutico y padre de seis hijos. Aquí en Madrid está claro que hay mucha gente de la Obra. Pero yo procedo de un ambiente dentro de la misma Iglesia en el que siempre se hablaba muy mal de la Obra, y especialmente de San Josemaría.

Desde que tenía 17 años he conocido personalmente a montones de personas del Opus Dei que me han acompañado y ayudado en multitud de circunstancias. “Qué buena gente”, pensaba yo. “Pero no puede ser, porque a mí me han dicho que esto es una “secta” peligrosa”, pensaba también. Durante años alimenté una paranoia en la que rezaba con “Surco”, “Forja” o “Amigos de Dios” pero veía fantasmas y pensaba que en el fondo había truco. Gracias a la terquedad de uno de mis amigos que era de la Obra dí el paso de acercarme y pité ¡con 36 añitos!. Dios se ha tomado la molestia de esperarme 20 años con el coche abierto y encendido para ver si me animaba a probar…Tres años después sólo puedo dar gracias.

En estos tres años todavía no he conseguido ver ninguna de las cosas terribles que me frenaban, y me da lástima porque con esa manipulación ¡casi me lo pierdo! Quiero dar las gracias a mi amigo Miguel por ser más cabezón que yo. También a todos los que le precedieron y fueron ablandándome. Realmente doy gracias porque es el Espíritu quien me ha llamado. Hay que ver como es El Jefe, respetuoso con mi libertad sin límites pero persistente como una taladradora por medio de las personas que me hablaron y me “contagiaron”. Hoy puedo decir que gracias a la Obra vivo la Fé más a fondo, las 24 horas del día. Ya no hay medias tintas, ya no me vale ir de Jonás por la vida. Ya no tengo miedo de Cristo. Al contrario, he encontrado una Paz y un cariño como no lo he sentido nunca. Gracias.

Un padre de 14 hijos, 12 de ellos del Opus Dei

Mi buen amigo “Tiraps” acaba de escribir una noticia en su blog Cara a Cara que me ha encantado:
Soy un abyecto, un miserable, un quejica de la peor especie. Doy clases, en estos días, en una convivencia de formación con supernumerarios del Opus Dei. El otoño está precioso, estallando en amarillos y ocres. Doy un paseo con Pepe: padre de catorce hijos, doce de ellos de la Obra (supernumerarios, numerarias, agregados, uno sacerdote y una numeraria auxiliar, de ésta me dice que es la más feliz y que es una vocación muy especial). Sigue trabajando unas diez horas al día. A su casa fueron a morir su madre y su suegra, pues aunque había otros para cuidarles, ellas prefirieron en casa de Pepe, porque ya se sabe que donde han vivido 16, uno más no importa. Es un hombre sencillo, que hasta hace diez años vivía en Santa Eugenia, y que vino el año 57 a Madrid desde Sigüenza con una mano delante y otra detrás. Me sigue contando…y siento un picorcillo en los ojos, le digo que es la alergia. El opus dei es muy variado, como el Pueblo de Dios; Pepe no se siente nada especial. Pero a mí hoy, una vez más, se me han caído los palos del sombrajo.

Qué haces en tu día?

A veces no nos imaginamos cómo se puede de verdad llevar adelante una familia numerosa con todas las responsabilidades que conlleva…

Quizá nos falta la disposición de amar, de sacrificarnos por amor!

PINCHA AQUÍ y Mira cómo Nela lo logra.

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