La carta del Padre

Carta del Prelado del Opus Dei (marzo 2011)

La vida de cada día ofrece muchas ocasiones para mostrar a Dios nuestros deseos de acercarnos a Él. La Cuaresma, señala el Prelado, es un momento especial para empeñarse con más amor.

03 de marzo de 2011

PDF: Carta de Marzo 2011.

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

«Nada hay tan grato y querido por Dios, como el hecho de que los hombres se conviertan a Él con sincero arrepentimiento»[1]. Palabras de especial actualidad siempre, y más aún en las próximas semanas, pues dentro de ocho días comienza la Cuaresma. En la liturgia del Miércoles de Ceniza, con frase de San Pablo, la Iglesia nos exhorta, con afecto e interés: no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque dice: en el tiempo favorable te escuché. Y en el día de la salvación te ayudé. Mirad, ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación[2].

En una visión cristiana de la vida, cada momento es favorable y cada día es día de salvación, pero la liturgia de la Iglesia —comenta el Santo Padre— refiere estas palabras de un modo totalmente especial al tiempo de Cuaresma[3]. Las semanas que nos disponemos a recorrer son especialmente aptas para acercarnos una vez más al Señor, atraídos por su gracia. Pidamos al Espíritu Santo que nos haga descubrir la seriedad de esta llamada, de modo que no pasen estos días por nuestra alma —así escribió San Josemaría— como pasa el agua sobre las piedras, sin dejar rastro[4]. Digámosle al Señor: me dejaré empapar, transformar; me convertiré, me dirigiré de nuevo al Señor, queriéndole como Él desea ser querido[5].

No pensemos sólo en la conversión de un pecador, que decide abrirse a la gracia, pasando de la muerte espiritual a la Vida con mayúscula. Son también cambios cotidianos los que llevan a una mujer o a un hombre cristiano a aproximarse más a Dios, a participar con mayor intensidad de la vida de Cristo mediante la frecuencia de sacramentos, a cultivar el espíritu de oración, a ponerse al servicio concreto y efectivo del bien espiritual y material de los demás. Como explica Benedicto XVI, conversión es ir contracorriente, donde la “corriente” es el estilo de vida superficial, incoherente e ilusorio que a menudo nos arrastra, nos domina y nos hace esclavos del mal o, en cualquier caso, prisioneros de la mediocridad moral. Con la conversión, en cambio, aspiramos a la medida alta de la vida cristiana, nos adherimos al Evangelio vivo y personal, que es Jesucristo[6].

En la Iglesia, el Señor nos ha concedido muchos caminos, muchos modos de impulsar las sucesivas conversiones personales, tan necesarias en la existencia cristiana. Recordemos, con palabras de San Josemaría, que esas mudanzas espirituales han de efectuarse perseverantemente, e incluso muchas veces a lo largo de una misma jornada: ¿Recomenzar? ¡Sí!: cada vez que haces un acto de contrición —y a diario deberíamos hacer muchos—, recomienzas, porque das a Dios un nuevo amor[7]. ¿Pensamos con frecuencia que Dios nos espera en ese instante? ¿Nos detenemos a razonar: qué quieres, Señor, de mí? ¿Nos mueve el afán de acercarnos más y más a Jesucristo?

Sin embargo, deseo referirme ahora a algunos modos específicos de reencaminarse hacia la amistad con la Trinidad Santísima: los cursos de retiro espiritual, que en muchos sitios se incrementan durante la Cuaresma. Como resulta evidente, no se nos ofrecen exclusivamente en estas semanas; pero la liturgia del tiempo, con su urgente llamada a la mudanza de vida, invita a muchos cristianos a asistir en estas fechas a alguna de esas actividades. Lo mismo cabe decir de los retiros mensuales, que ocupan un lugar importante entre los medios de formación espiritual que la Prelatura facilita a millares de personas en el mundo entero.

San Josemaría hacía observar que esta práctica espiritual es algo común en la Iglesia desde los primeros siglos: siempre que una persona buscaba prepararse para una misión, o, simplemente, notaba la urgencia de corresponder con mayor entrega a los toques de la gracia, procuraba intensificar su trato con el Señor. Retiros los hacían ya los primeros cristianos. Después de la Ascensión de Cristo al Cielo encontramos a los Apóstoles y a un grupo numeroso de fieles reunidos dentro del Cenáculo, en compañía de la Virgen Santísima, esperando la efusión del Paráclito que Jesús les había prometido. Allí los halla el Espíritu Santo perseverantes unanimiter in oratione (Hch 1, 14), metidos en la oración.

De igual modo se comportaron aquellas almas que en la primitiva cristiandad, sin apartarse de la vida de los otros, se entregaban a Dios en sus casas; y los anacoretas que marchaban a los desiertos, para dedicarse en soledad al trato con Dios… ¡y al trabajo! (…). Todos los cristianos que se han preocupado sinceramente por su alma, han hecho de un modo u otro sus retiros. Porque se trata de una práctica cristiana[8].

Desde los primeros años de la Obra, nuestro Fundador concedió gran importancia a esos tiempos dedicados exclusivamente a la oración y al examen, que resultan muy necesarios para mantener vibrante la vida interior. ¿Qué haremos tú y yo en estos días de retiro?, se preguntaba en una ocasión; y respondía: tratar mucho al Señor, buscarle, como Pedro, para mantener una conversación íntima con Él. Fíjate bien que digo conversación: diálogo de dos, cara a cara, sin esconderse en el anonimato. Necesitamos de esa oración personal, de esa intimidad, de ese trato directo con Dios Nuestro Señor[9].

En el comienzo de su Pontificado, Benedicto XVI volvía a recomendar los días de retiro espiritual, particularmente los que se hacen en completo silencio[10]. Y en el tradicional Mensaje para la Cuaresma de este año, refiriéndose al Evangelio del segundo domingo, el de la Transfiguración del Señor, insiste: es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: Él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal (cfr. Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor[11].

Para sacar fruto de estos medios de formación y transformación, como nuestro Padre los definía, es preciso recoger los sentidos y las potencias; sin esta tarea resulta muy difícil —por no decir imposible— descubrir las luces que el Paráclito enciende en el alma y escuchar su voz, que nos sugiere puntos de lucha concretos para seguir de cerca a Jesucristo y caminar a su paso.

Por eso, hijas e hijos míos, os recomiendo que no descuidéis este aspecto —el silencio— en los retiros mensuales y anuales, con la necesaria adaptación a las circunstancias concretas de quienes asisten a esos medios de formación. No es lo mismo, en efecto, que vayan gentes que tienen ya una cierta familiaridad con las cosas del espíritu, que personas que están dando los primeros pasos en la vida cristiana. Como el administrador fiel y prudente de que habla el Evangelio, hay que saber dar la ración adecuada a la hora debida[12].

Por eso, atendiendo al desarrollo de las diversas labores apostólicas y a las personas que acuden, conviene organizar esos días de retiro ponderando con sentido sobrenatural las situaciones concretas de los asistentes, aunque esto comporte la necesidad de multiplicar su número. Por la misma razón, como nos inculcó siempre nuestro Fundador, no se dejan de impartir los retiros, los Círculos, etc., aunque lleguen menos personas de las que se habían previsto inicialmente: aunque se presente sólo una.

En definitiva, como leemos en Surco, los días de retiro han de ser un tiempo de recogimiento para conocer a Dios, para conocerte y así progresar. Un tiempo necesario para descubrir en qué y cómo hay que reformarse: ¿qué he de hacer?, ¿qué debo evitar?[13]. En esos días, nos dice también San Josemaría, tu examen debe tener más hondura y más extensión que el tiempo habitual nocturno. —Si no, pierdes una gran ocasión de rectificar[14].

La liturgia de la Cuaresma facilita materia abundante de meditación, como pone de relieve el Santo Padre en su mensaje. La escena de las tentaciones de Jesucristo en el desierto, que leemos en el primer domingo, nos recuerda que la fe cristiana implica, siguiendo el ejemplo de Jesús y en unión con Él, una lucha “contra los dominadores de este mundo tenebroso” (Ef 6, 12), en el que el diablo actúa y no se cansa, tampoco hoy, de tentar al hombre que quiere acercarse al Señor[15]. Por eso hemos de considerar si nos preparamos para este combate, acudiendo con confianza a los medios sobrenaturales. San Josemaría nos proponía seguir una táctica muy sobrenatural: sostienes la guerra —las luchas diarias de tu vida interior— en posiciones, que colocas lejos de los muros capitales de tu fortaleza.

Y el enemigo acude allí: a tu pequeña mortificación, a tu oración habitual, a tu trabajo ordenado, a tu plan de vida: y es difícil que llegue a acercarse hasta los torreones, flacos para el asalto, de tu castillo. —Y si llega, llega sin eficacia[16].

En el siguiente domingo escucharemos la voz del Padre celestial que, señalando a Cristo, nos dice: Éste es mi Hijo, el Amado, en quien me he complacido: escuchadle[17]. Hemos de esforzarnos más para descubrir, en los ratos de oración personal, lo que el Señor nos dice a cada uno, para ponerlo en práctica. Y ver cómo nos apoyamos en la gracia que nos viene de los sacramentos, y también en los consejos recibidos en la dirección espiritual personal.

Al llegar el tercer domingo de Cuaresma, el 27 de marzo, la liturgia nos presenta la petición de Jesús a la samaritana: “Dame de beber” (Jn 4, 7), que (…) expresa la pasión de Dios por todo hombre y quiere suscitar en nuestro corazón el deseo del don del “agua que salta hasta la vida eterna” (ibid., 14)[18]. Descubramos la llamada a tener siempre presente que nosotros, discípulos suyos, hemos de llevar su luz y su gracia a todas partes; sobre todo, ayudando a nuestros amigos y parientes a reconciliarse con Dios acudiendo al sacramento de la Penitencia; y, también, invitándolos a participar en algún retiro o curso de retiro espiritual en estas semanas.

Nos acercamos a la solemnidad de San José, Patrono de la Iglesia y de la Obra. Preparémonos para renovar el día 19, con agradecimiento y alegría, nuestro compromiso de amor con el Señor en la Obra, y para rogar con confianza al Santo Patriarca que obtenga de Dios la gracia de que muchos hombres y mujeres, de todas las edades y condiciones, se decidan a seguir a Jesucristo en el Opus Dei.

Además, ese día se cumple otro aniversario de la ejecución solemne de la Bula Ut sit, con la que el muy querido Juan Pablo II erigió el Opus Dei en prelatura personal, determinando la cooperación orgánica de sacerdotes y laicos para llevar a cabo la inspiración que el Señor puso en el alma de San Josemaría el 2 de octubre de 1928. Tenemos la obligación de ser muy fieles, con la conciencia de que el Espíritu Santo ha querido esta figura en el Concilio Vaticano II, abriendo el cauce a necesidades pastorales de la Iglesia.

El día 28 se cumple un nuevo aniversario de la ordenación sacerdotal de nuestro Padre. Demos muchas gracias a la Trinidad Beatísima porque cada uno de nosotros es verdaderamente hijo de la respuesta de nuestro Fundador para recibir el sacerdocio de Cristo. Sin su aceptación generosa, total, del querer divino, no habría Opus Dei en la Iglesia. La fundación de la Obra se alza como contestación a la pregunta ¿por qué me hago sacerdote?—, que nuestro Padre se formulaba durante sus años en el seminario de Zaragoza, y que fundamenta la razón más profunda de su determinación de emprender y continuar ese camino.

Recemos, acudiendo a su intercesión, para que en todos los países aumente el número de vocaciones sacerdotales: hombres fieles, enamorados de Dios, que se dediquen con gozo al servicio de las almas, con plena fidelidad al Papa y en unión estrechísima con sus respectivos Obispos diocesanos. Y que tampoco en la Obra falten los sacerdotes necesarios para atender las labores apostólicas que el Señor nos reclama. A la vez, insistamos a la Santísima Trinidad para que todos los católicos, hombres y mujeres, alimentemos el alma sacerdotal que el Cielo ha puesto en cada una, en cada uno.

No ceséis de rezar por el Papa y por sus colaboradores; especialmente, durante la primera semana de Cuaresma, cuando en la Curia Romana se predican los ejercicios espirituales. También nosotros aprovecharemos esas fechas para nuestro curso de retiro anual. Espero con verdadera ilusión que me acompañéis espiritualmente durante esos días; no me importa deciros que cotidianamente invoco al Señor para que ninguna ni ninguno desperdicie el torrente de gracia que Dios nos concede en esos medios.

Con todo cariño, os bendice

vuestro Padre

+ Javier

Roma, 1 de marzo de 2011.

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[1] San Máximo el Confesor, Epístola 11 (PG 91, 454).

[2] Miércoles de ceniza, Segunda lectura (2 Cor 6, 1-2).

[3] Benedicto XVI, Discurso en la audiencia general, 17-II-2010.

[4] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 59.

[5] Ibid.

[6] Benedicto XVI, Discurso en la audiencia general, 17-II-2010.

[7] San Josemaría, Forja, n. 384.

[8] San Josemaría, Notas de una meditación, 25-II-1963.

[9] Ibid.

[10] Benedicto XVI, Discurso a un grupo de Obispos en visita ad limina, 26-XI-2005.

[11] Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma de 2011, 4-XI-2010, n. 2.

[12] Lc 12, 42.

[13] San Josemaría, Surco, n. 177.

[14] San Josemaría, Camino, n. 245.

[15] Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma de 2011, 4-XI-2010, n. 2.

[16] San Josemaría, Camino, n. 307.

[17] Mt 17, 5.

[18] Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma de 2011, 4-XI-2010, n. 2.

de opus dei.es

uds. tienen eucaristia como nosotros? y se confiesan?

Tengo la inquietud de saber mas a cerca del opus dei, ya que un amigo que pertenece al opus dei me hablo algo a cerca de el. y mi intencion es saber mas.
como si yo pertenesco ala iglesia catolica, cual seria la diferencia con el opus dei?
si uds. tienen eucaristia como nosotros?
o si se confiesan?
y que necesito para acudir y donde se reunen, y que dias?
puedo ir con mis hijas de 3 y 5 años y que actividades harian ellas, que las lleve al camino de dios?
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El Opus Dei es parte de la Iglesia Católica, la Misa es exactamente igual, simplemente es la misma, no hay ninguna diferencia y, por supuesto, el sacramento de la confesión se vive con devoción.

Para poder ir a alguna actividad puedes entrar en la página oficial http://www.opusdei.org y buscar algún Centro cerca de donde vivas. O preguntarle a tu amigo.

Hay clubs para niñas donde se pueden apuntar a actividades variadísimas (deportes, guitarra, teatro, cocina, manualidades, voluntariado…), pero me temo que tienen que crecer un poco todavía.

informes de conciencia, vínculos con poderosos corruptos

Qué modo de manipular las cosas que han tenido las personas del Opus Dei para siempre caer bien parado, en vez de aceptas los errores institucionales de carácter grave que llevan tras sus espaldas. No sé como se pueden encubrir situaciones de mayúscula ilegalidad respecto a las leyes de la Iglesia. Yo soy católico, ferviente defensor de la doctrina, de la Santa Iglesia, no tengo nada personal contra el Opus, pero los indicios: informes de conciencia, vínculos con poderosos corruptos, lavado de cerebro, etc., puedo afirmar que son ciertos. Me apena que estés tan ciego, al igual que tantos otros.

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Si es verdad que tienes conciencia plena de tales ilegalidades, haces un flaco favor a la Santa Iglesia de cuya doctrina eres ferviente defensor si no lo denuncias a quien competa. Y si no son verdad, como eres católico, ya sabes que tendrás que confesarte de injuriar y calumniar a la Iglesia. Además de reparar el daño causado retractándote de tus acusaciones.

confidencia?

avefelix escribió:pertenecí al OD 12 años como supern.. hace 4 años que no.
Tal vez no era mi camino, hay cosas con las que no puedo vivir, soy una persona demasiado afectiva y me molestaba la excesiva formalidad con la que se vivían muchas cosas, incluso en el trato con Dios. Como digo puede que no sea este mi camino respeto a los que se sienten allí felices, pero….

Sigo practicando mi Fe…pero esas son las cosas nunca entenderé de la espiritualidad del Opus D. Me cansé de sentirme como una oveja negra… entre tanta “perfección” y apariencia.

Enfin quería expresar esto, y solo decir que cosas que hacen felices a unos a otros nos puede hacer la vida imposible para que lo tengan en cuenta cuando hagan “proselitismo”.

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Mira cada caminante siga su camino:
Has intentado ser generosa con lo que Dios te pedía: eso ya es muchísimo. Quédate tranquila.
No era tu camino: ¡pues genial! nadie te dice nada, mas bién todo lo contrario, si no, no te seguirían invitando a cosas ¿no?

Ahora tu preocupación:

Hay una cosa que me ronda y son las confidencias…¡por qué se ventila la vida privada de una persona entre varias de la misma casa!, a mí me ocurrió…en la confidencia está la penitencia…? Me parece una forma muy invasiva de dirección.

Me vas a perdonar, pero tú como sabes que tus cosas se ventilan? Esa acusación es muy grave
Yo llevo 40 años en el Opus Dei y no me creo para nada que mis cosas se ventilen en ningún sitio.

¿Cómo que a ti te ocurrió?

Y ¿en la confidencia está la penitencia? Creo que te equivocas de medio a medio: ya quisieran muchos por ahí tener a alguien en quien poder confiar, y con quien hablar de tus cosas íntimas, y recibir buenos consejos, que por ser de alguien fuera de ti, siempre suelen iluminar de una manera especial el alma y son una ayuda estraordinaria para la lucha.

¡Hay del que está solo! dice la escritura santa, y es verdad.

La bendita charla fraterna.
¿Una penitencia? ¡¡Ya la quisieran muchos!!

Yo cada semana le doy gracias a Dios por ella y por la oportunidad de la Confesión con el sacerdote.

Además me vas a perdonar, pero es lo que hacen en los cafés por ahí la gente, pero de una manera más desgarradora, más triste. A veces no saben en quién confiar.
Por ahí la gente está deseando que alguien le escuche, aunque no sea más que en el plano humano, imagínate el sobrenatural.

Rezo por ti, para que seas de verdad un “ave feliz”

Antonio González: la persona con más amigos en facebook

A continuación pongo una entrevista que me hicieron hace unas semanas en un periódico digital, pero que finalmente no se han animado a publicar. Las imágenes son: en la cima de Peñalara con mi madre en mayo 2009 (foto sacada por mi padre), de excursión en Granada, y con uno de mis 6 hermanos (Juan).

Con mi madre en   Peñalara 2009

- ¿Por qué te dió por “meterte” en internet?
En 2006 comencé con mi primer blog. Era una especie consultorio, en que la gente me preguntaba sobre la fe, la exitencia de Dios, la confesión, los movimientos de la Iglesia, la vocación, la sexualidad, etc. Yo publicaba y respondía todas las preguntas que me llegaban. Las que estaban “a favor” y las que eran ácidas o iban “a pillar”. Estas últimas daban más interés al blog.
Con este blog me di cuenta de que muchas personas buscan por internet la ayuda espiritual que no encuentran -o ni siquiera buscan- entre la gente que les rodea. Algunos se fueron a confesar después de mucho tiempo, otros resolvieron sus dudas, otros descubrieron su vocación, a otros les conocí luego personalmente y ahora somos grandes amigos… hubo de todo.

- ¿Cómo nace la idea de Revaloria?
Después hice otra página para leer online libros de espiritualidad. Por el blog y esta página, me conoce mucha gente. Por ejemplo, en facebook tengo más de 7.000 amigos (no conozco a nadie que tenga más). Ya se sabe que no todos los amigos de facebook son “amigos amigos” o “amigos de verdad”, sino más bien “contactos”, pero el dato puede servir.
Amigos y conocidos me pedían ayuda para el diseño y promoción de páginas web relaccionadas con temás católicos. Por eso, de forma natural llevaba ya dos años dedicándome a lo que ahora hago.
Y decidí formalizar la situación haciendo una empresa llamada Revaloria, que se dedica precisamente a esto: difundir páginas con valores cristianos por internet.
Desde la empresa promocionamos las páginas ya existentes, y hemos hecho otras nuevas de temas que me parecen especialmente necesarios. Como el aborto, año sacerdotal, descarga de libros de espiritualidad, consutorio espiritual, catequesis para jovenes, etc.
Ahora estamos trabajando en un proyecto que muestra las últimas noticias católicas al segundo, de las principales fuentes de información.

En         una excursión
- ¿Cuál era tu experiencia laboral anterior?
Desde que acabé la carrera había trabajado 4 años como administrador de la red informática de una empresa.

- ¿Y personal?
Estudié la carrera de Físicas, aunque no tiene mucho que ver con lo que ahora me dedico. También tengo estudios de Ingeniería Industrial, Filosofía y Teología. Pienso que si te quedas para tí mismo lo que sabes, lo desperdicias; pero si lo pones al servicio de los demás, puedes ayudarles mucho… y eso procuro hacer.
Por otro lado, me gusta mucho mi trabajo en Revaloria, porque estoy permanentemente en contacto con personas de todo el mundo. Y disfruto cada hora que paso delante del ordenador, mientras oigo música y respondo e-mails provenientes de los cuatro puntos cardinales.

- ¿Por qué una web de contenidos católicos: es un buen mercado o era cuestión de fe?
¿Cuestión de fé? Sí. Mi principal intención con todo esto es ayudar a la gente a encontrarse con Dios. Y aportar mi granito de arena para “colonizar” el continente de itnernet, como nos pidió Benedicto XVI el año pasado a los cristianos en la Jornada de las Comunicaciones Sociales.
¿Buen mercado? No… malo. O, más bien, pésimo. Porque mucha gente pide ayuda y no tiene para pagar… Habitualmente no puedo afrontar trabajos “gratis”, aunque hago algunas excepciones, como cuando hace unos días me escribió un sacerdote de la curia romana, para pedirme que le echase una mano con una página oficial que está haciendo Vaticano, o cuando me pidieron ayuda de la Conferencia Episcopal para difundir una campaña Provida, o de la organización de la JMJ de Madrid 2011. Aunque las excepciones son las menos, porque si me aficionase a ellas no podría pagar a las personas que tengo empleadas, la empresa desaparecería y no podría seguir sirviendo a la gente con ella.

- Se puede decir que eres un predicador moderno (o de otra manera, si hubieras vivido hace tres siglos, habrías intentado difundir también el mensaje de Jesús, cómo?
Sí. Trato de “predicar” por internet, pero no cambio mis convicciones cuando abandono la pantalla y estoy con mis amigos o por la calle. Si hubiese vivido hace tres siglos seguro que habría hecho algo diferente, pero no sabría decir qué.

- Breve descripción de la gestión económica de revaloria (sin ánimo de lucro, donativos y trabajos…)
La empresa comenzó en 2009. Actualmente trabajan conmigo 10 personas cobrando y unos 12 o 15 más como voluntarios. Actualmente gestionamos más de 80 páginas, varios grupos de facebook, canales de youtube, etc.
Los ingresos provienen de dos fuentes fundamentales: donativos de personas interesadas en financiar el proyecto (al tener muchos contactos, esto es más sencillo). Aunque, como a todo el mundo, nos ha salpicado la crisis y no nos viene mal ningún donativo, por pequeño que sea.
Y, en segundo lugar, de trabajos que nos encargan: diseño de páginas, promoción en redes sociales, publicidad con anuncios, influir sobre los resultados que aparecen en los buscadores al telcear el nombre de una persona, página web u organización, etc.

- Limita mucho empresarialmente tener que aceptar a los clientes en función de sus valores? “Ofrecen estos servicios sólo a páginas web, empresas, colegios o asociaciones que difunden claramente valores cristianos”
Como comentaba antes, sí. Limita. Pero no he emprendido esto para “forrarme”, sino para usar los nuevos medios tecnológicos para hablar de Jesucristo. Sin embargo, como es algo que limita -y mucho-, estoy empezando con otra empresa dedicada a la gestión de la reputación en internet, enfocada a un público más amplio (no sólo católico), para conseguir así fondos para Revaloria.

Con         uno de mis hermanos
- Un breve resumen de tu vida: colegio, familia…
Nací en Madrid hace 26 años. Soy el mayor de 7 hermanos. Mis padres son unos cristianos ejemplares y no son de ningún grupo ni movmiento de la iglesia. Les debo todo: la vida (gracias a Dios, no me abortaron), la fe, su apoyo incondicional… y tantos buenos momentos pasados juntos. Estudié en el Colegio El Prado y en universidades públicas… ¿el resumen es suficiente? Si alguien quiere saber más, puede escribirme a antoniogonzalez2006@gmail.com Leo personalmente todos los mensajes que me llegan -unos 200 al día- y respondo la mayor parte de ellos, porque me gusta escuchar lo que dice la gente.

Cómo confesarse? Vídeo en 10 pasos

¿Cómo confesarse? Vídeo de 2 minutos que resopnde a esta pregunta, ahora que estamos en cuaresma.

Video elaborado por la Archidiocesis de Boston donde se explica cómo recibir de forma práctica el Sacramento de la Penitencia con ocasión de la Cuaresma 2010. Subtitulado en español.
Original en: www.thelightisonforyou.org

Los del Opus van siempre a parroquias del Opus?

En este foro se han dejado muchos mensajes en este sentido, y me gustaría dejar clara una cosa:

Como se ha dicho infinidad de veces, el Opus Dei no tiene nada que quitar ni poner a lo que ya dice la Iglesia: No tiene ni doctrina ni moral ni teología ni filosofía ni liturgia propias, salvo una breve oración que ni siquiera es original, ya que se saca de textos de las Escrituras y de la tradición de la Iglesia.

Como se ha dicho, los del Opus Dei vamos a diferentes misas y allí nos encontramos con más gente del Opus Dei, mucha o poca, eso es lo de menos.

Lo que pasa es que con respecto a los sacerdotes del Opus Dei uno tiene la seguridad de que su doctrina está de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia, porque los planes de estudio que siguen los sacerdotes son muy rigurosos y los propios sacerdotes están bien dirigidos. ¿Que cómo puedo estar tan seguro? Pues porque en última instancia, la confianza la depositamos, más que en los sacerdotes, en los directores. Por supuesto que éstos se pueden equivocar, pero a mi me inspiran confianza. No se lo que puede parecer, pero te aseguro que no hay ninguna consigna ni instrucción ni nada parecido para ir a una misa en vez de a otra. Si uno ve cosas raras litúrgicas o morales que se dicen desde el púlpito, uno puede acercarse al sacerdote, si le conoce y tiene confianza, hacerle ver su error, pero siempre desde el máximo no respeto, sino cariño y comprensión, porque de lo que sí que hay consignas expresas es de tratar bien a todos los sacerdotes, porque somos conscientes de lo mal que lo pasan, de su soledad e incompresión, heroica en muchas ocasiones.

Sobre la confesión también se ha hablado mucho, y yo no me cansaré de repetir que uno se puede confesar con quien le de la gana, con toda la urgencia si uno ha caído en pecado mortal. Lo que pasa es que cuando uno se confiesa todas las semanas, llega un momento en el que no siempre se acusa de pecados mortales, y depende de qué cosas le cuentes al sacerdote tal vez no te entienda. Eso no ocurre con los sacerdotes del Opus Dei simplemente porque confiesan muchísimo, y han oído tantas cosas que no hay forma de escandalizarlos.

Diferencia entre agregados y numerarios

La diferencia entre ser numerario o agregado o supernumerario en la Obra es JUSTAMENTE el llamado que tiene por Dios cada uno, y nada más: la entrega es TOTAL para cada uno.
Cómo te das cuenta de cuál es tu vocación? Por medio de la oración, la Dirección Espiritual y la Confesión, como se da cuenta CUALQUIER cristiano de su vocación.
Así que hay que andar atentos, con los oídos abiertos para darse cuenta de la diferencia.

Bueno, claro que la vocación trae consigo unas circunstancias PROPIAS de cada estado, así lo mismo pasa en el Opus Dei.
“Las circunstancias”, lejos de dificultarte la vocación, TE LA HACEN POSIBLE!!

Así que si piensas que debes entregar o no todo lo que tienes a Dios, o una pequeña parte o más parte, no vas razonando como deberías.

Te diré una buena forma: al responder que sí firmas un cheque en blanco, Dios pone la cifra!!!!!!
Y no sabes el valor de esa cifra sino en el día a día, cuando te ocurren aquellas cosas que sí te gustan o te gustan menos.

Con respecto a tu pregunta. Yo soy supernumeraria. Si de pesos hablas, nos podrías clasificar en el rango de los que “entregan lo que pueden”.
Pues mira, un supernumerario entrega TODO. Es decir, da siempre todo al Señor. Si hablamos de plata, claro que no entrega todo, porque debe alimentar y vestir a su prole (que puede O NO ser grande, atenti!) y mantener su casa.
Pero sí: cada uno damos todo, no hay diferencia.
Qué diferencia hay entre cada uno? Ninguna. Nos pide TODO el Señor.
Ahora está en cada uno despreocuparse por los detalles y DE VERDAD entregarle el corazón entero.

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